Petrona no pudo evitar sonreír al oír que, una vez terminadas las declaraciones, podrían irse. Por suerte, el personal de la estación se había puesto en contacto con ella antes de que tuviera la oportunidad de asustarse y revelar todo lo que sabía.
Eliseo, sentado en su silla, fingió estar molesto y dijo: "No entiendo qué quieren de mí, siempre me están llamando para colaborar con sus investigaciones. Ya les dije todo lo que sé. Si siguen desperdiciando mi tiempo así, voy a tener que quejarme con sus superiores".
Dicho eso, miró a Eloy y rápidamente se volvió hacia el personal de la estación para decir: "¿Puedo denunciarlos? Invadieron mi casa, dañaron mis cosas y han venido a molestarme repetidamente".
Al escuchar eso, el empleado miró hacia Elián con una actitud totalmente profesional: "Sr. Fuentes, entendemos que está desesperado por encontrar a su hijo, pero no puede seguir interrumpiendo la vida de personas inocentes de esta manera. Esto nos complica mucho las cosas".
En ese momento, Eloy intervino, con una voz tranquila: "Disculpe, pero el conflicto con el Sr. Silva no ocurrió en su casa, sino en un área pública. Yo estaba caminando tranquilamente cuando el Sr. Silva me atacó primero. Durante nuestro altercado, el Sr. Silva dañó mi reloj. Lo traje aquí no por el asunto de la desaparición de Andy, sino por un asunto personal entre nosotros. Ahora quiero presentar una denuncia y exigir que el Sr. Silva compense mi pérdida", mientras hablaba, colocó su reloj sobre la mesa.
La cara del empleado se ensombreció al ver el reloj. Eloy sonrió ligeramente y continuó: "Mi abogado ya está aquí. Este reloj es muy valioso, y tememos que el Sr. Silva no pueda asumir el costo de su reparación. Por eso solicitamos una orden que le prohíba salir de Nebula".

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor!