En la situación actual, ninguno de ellos podía permitirse otro problema. Irmina sabía que la calma de Elián era solo superficial.
La mirada cálida del hombre se posó en ella, diciendo: "Deja que conduzca yo".
Irmina negó con la cabeza, hablando en voz baja: "Conduciré yo, así tú puedes aprovechar para descansar un poco en el auto".
Al ver que ella insistía, Elián asintió; abrió la puerta del copiloto y se sentó. Tan pronto como entraron al auto, ella le sugirió que cerrara los ojos y descansara.
Viendo la seriedad en su rostro, Elián obedeció y cerró los ojos. Al llegar a la pequeña casa, él ya se había quedado dormido en el asiento. A pesar de estar dormido, su rostro mostraba un cansancio que no podía ocultar.
Irmina, sentada en el asiento del conductor, suspiró ligeramente, rezando en su corazón para que Andy fuera encontrado pronto. Mientras estaba distraída, su celular vibró; preocupada por despertar a Elián, tomó el móvil y salió del auto para contestar: "Hola..."
Apenas empezó a hablar, la voz de Nuriel resonó: "Irmina, ¿han encontrado a Andy? Me acabo de enterar hoy".
Al oír la voz de Nuriel, ella frunció el ceño y una luz de descontento pasó por sus ojos, diciendo con voz profunda: "No tengo tiempo para charlas ahora".

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