"Aunque hacía años que no nos veíamos, creía firmemente que, gracias al lazo que Elián y tú habían forjado desde pequeños, no pasaría mucho tiempo antes de que él volcara todo su interés en ti".
Amalia soltó una risita coqueta: "¿De verdad? Con esas palabras del Sr. Fuentes, me quedo mucho más tranquila".
"Una vez que Elián y yo estemos juntos, encontraré la manera de reparar la relación entre tú y él, ¿qué padre e hijo guardan rencor de un día para otro? Además, los problemas entre ustedes ya son cosa del pasado, seguramente todo se solucionará con alguien que medie entre ambos. En las relaciones familiares, no hay bien ni mal que prevalezca, lo importante es mantener la armonía. Tener otro hermano es como tener otro miembro en la familia, otro par de manos para ayudar. Tarde o temprano, Elián comprenderá esa lección, estoy seguro", y después de decir eso, Amalia se sintió algo repelida por sus propias palabras, pero en el fondo se regodeaba, pensando en cómo su habilidad para decir lo que la gente quería oír parecía haber mejorado.
Samuel estaba muy satisfecho con esa palabras de ella: "Voy a asegurarme de que Emilio sea tan destacado como su hermano, para que pueda ser un verdadero apoyo para él".
Amalia respondió con una sonrisa: "Como dice el dicho, ‘la unión hace la fuerza’; con la ayuda de Emilio, el Grupo Fuentes seguramente alcanzará nuevas alturas".
Justo cuando Samuel estaba a punto de responder, ella lo interrumpió con fingida sorpresa: "Tío, Elián me está llamando, voy a contestar. Te llamo más tarde cuando esté libre", sin querer seguir la conversación con Samuel, usó cualquier excusa para colgar.

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