Tirso, al escuchar que Amalia había salvado a un niño, inmediatamente recordó aquella llamada de Elián a las dos de la madrugada, hablando sobre la vida: "Al niño que salvaste, su madre no será una Monroy, ¿verdad?".
Amalia estaba a punto de asentir cuando un dolor de cabeza la golpeó, y tuvo que reprimir su curiosidad, preguntando con calma: "¿Qué pasa con ese niño? ¿Tiene algo especial?".
Tirso no respondió de inmediato, mirándola profundamente preguntó: "¿Cómo supiste dónde vive Elián ahora?".
Amalia llevaba años sin volver al país, por lo que seguramente no estaba tan al tanto de las cosas como antes. Pero apenas regresó, encontró a Elián y, por casualidad, salvó a Andy; no era de extrañar que él sospechara que Amalia estaba fingiendo.
Elián, por el momento, realmente no creería en coincidencias. Después de todo, había sido engañado por Nuriel durante seis años completos, ¿quién hubiera imaginado que la persona con la que Elián tuvo un encuentro hacía seis años sería Irmina? ¿Y quién hubiera pensado que ella tuvo en secreto el hijo de Elián en el país de Frestara? El cariño de él hacia Irmina y hacia el niño lo obligaba a estar en guardia contra las personas y situaciones a su alrededor.
Al escuchar a Tirso, Amalia se sintió algo culpable, desviando la mirada, incapaz de encontrarse con los ojos de él, y dijo en voz baja: "Antes de regresar al país, me puse en contacto con Yago, fue él quien me dio la dirección de Elián".
Tirso entrecerró los ojos levemente, preguntando con voz grave: "¿Y Yago te dijo algo más?", su tono era inquietante.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor!