Los resultados de la prueba de ADN podía ser entregada en tan solo tres horas. Durante esas tres horas, Elián se mantuvo de pie fuera del laboratorio, mirando fijamente hacia su interior con una mirada seria, sus piernas parecían no sentir cansancio ni dolor, permaneciendo así de pie.
El director del centro de pruebas, después de estar de pie un rato, comenzó a sentir sus piernas adormecidas y tuvo que sentarse y levantarse repetidamente para descansar; intentó entablar conversación con Elián varias veces. Pero éste respondía ocasionalmente y su expresión era seria durante toda la conversación.
Tres horas después, un empleado del centro hizo una señal de ‘ok’ al director. Inmediatamente, el director llevó a Elián a ver los resultados. En el minuto en que se revelaron los resultados, el corazón de Elián parecía latir de forma acelerada y caótica, como si no le perteneciera.
A pesar de que internamente ya tenía una idea de lo que sería el resultado, su mano temblaba ligeramente al ver el informe de ADN. El director del centro imprimió el informe y, al ver que Elián y la otra parte tenían una coincidencia biológica de padre e hijo del 99.99%, y observando cuánto se valoraba ese informe, dijo con respeto: "Felicidades, Sr. Fuentes".
Elián tomó el informe, lo revisó de nuevo cuidadosamente para asegurarse de que no había errores, aunque ya había visto el resultado en la computadora: "Agradezco su esfuerzo", se sintió un poco emocionado, guardó el informe en su sobre y se dispuso a salir.
El director del centro lo acompañó hasta la salida, aprovechando para mencionar que el centro estaba planeando realizar un experimento sobre pruebas genéticas y esperaba contar con el patrocinio de Elián. Dado su buen humor en ese momento, éste aceptó sin dudar: "Mañana entrega la lista de costos a mi asistente. Yo cubriré los gastos".

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