Irmina levantó la vista hacia Petrona, sus ojos destilaban desafío. Ésta última se sintió intimidada por esa mirada, revelando una sombra de culpa en lo profundo de sus ojos; esperó un momento por una respuesta, pero ante el silencio, mordió ligeramente la comisura de sus labios y preguntó de nuevo: "Irmina, ¿realmente estás dispuesta a ver cómo tu padre arruina la empresa que tu madre fundó?".
Irmina le respondió con frialdad: "Por supuesto que no, pero no tengo pruebas contra Marciano, ¿acaso tienes tú una mejor idea?".
Una urgencia brilló en los ojos de Petrona, quien se inclinó hacia adelante, casi sin poder esperar para compartir su plan: "Tu padre, ¿no te debía algunos dividendos de la empresa hace tiempo? Podrías exigirle que te pague ese dinero, y si realmente no puede pagarte, entonces que te compense con acciones".
Al escuchar eso, Irmina entrecerró los ojos, posando su mirada en la mujer: "Pero tú estás tramitando el divorcio con mi padre, ¿no es así? Si él me transfiere sus acciones, lo que te tocaría a ti sería menos".
Petrona mostró un atisbo de incomodidad, diciendo en voz baja: "Irmina, ese dinero te pertenece por derecho. Si estás dispuesta a unirte a mí para enfrentar a Marciano, entonces yo también estoy dispuesta a luchar por lo que es tuyo", sus palabras sonaban conmovedoras, como si realmente lamentara lo que había hecho antes y quisiera compensarlo.
Pero la Irmina de ese momento no buscaba la llamada 'familia', y no iba a creer nada que saliera de su boca. La razón por la que Petrona le había dado esa idea era simplemente para advertir a Marciano. Si él no cumplía con sus demandas, entonces ella revelaría más cosas; era mejor recibir algo que nada en absoluto.
Marciano no temía el escándalo de Petrona, pero sí el que llegara a oídos de Irmina. Así que, si ésta mostraba signos de acción, él seguramente cedería. Él solo quería irse del país lo antes posible, llevando a Sara lejos de allí. Pero por qué quería huir de Nebula tan repentinamente era algo que Irmina no entendía del todo; aún no había descubierto toda la verdad, y él, su padre no podía irse, así como así.
Para Petrona, quien claramente no buscaba reconciliación sino solo la división de bienes, actuar sin interés en los sentimientos era demasiado extraño. A menos que la presencia de Marciano en el país también la afectara, por eso decidía soltarlo.

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