—De acuerdo, dime, te escucho.
Al oír a Petrona decir eso, el corazón de Esperanza empezó a latir más rápido. Al parecer, Marisol venía con todo.
Hasta Petrona ya se había dado cuenta.
—Acabo de llegar aquí a la entrevista, originalmente venía porque terminamos de grabar la telenovela y nos invitaron a unas entrevistas.
—Pero hace rato vi a Marisol, y lo más importante es que no venía sola, se trajo a Lorenzo.
Por eso mismo, Esperanza sintió de inmediato un golpe de alarma en el pecho.
Estos días, aunque Petrona andaba corriendo de un lado a otro, igual se mantenía al tanto de Twitter y de las noticias más comentadas.
Sabía muy bien cómo andaban las cosas con Marisol últimamente.
Por eso, cuando vio a Marisol llegar con Lorenzo a la entrevista, se puso tan nerviosa.
—¿Estás segura de que no te equivocaste? ¿De verdad era Lorenzo? —Esperanza recordaba claramente haberlos visto juntos afuera del restaurante, Marisol y Lorenzo forcejeando, como si no pudieran ocultar su relación.
Al parecer, Marisol ya no quería seguir ocultando nada.
Traer a Lorenzo a la entrevista era la mejor oportunidad para dejarlo claro.
—Sí, estoy segura —respondió Petrona, con voz baja pero firme.
—Está bien, ya lo tengo claro. Pero tú cuídate mucho, por favor. No enfrentes a Marisol de frente.
—Solo haz bien tu trabajo en la entrevista, lo de Marisol déjamelo a mí. Ya sé qué hacer con esas fotos de Marisol y Lorenzo que tomaron el otro día.
—Entendido. —Petrona respondió y, tras unas palabras más, ambas colgaron la llamada.
En ese momento, Violeta llegó apresurada al lado de Petrona.
—¿De qué platicaban? ¿Por qué tan misteriosas?
—Nada grave. Oye, cuando te topes a Marisol, mejor mantén distancia, se ve que no es de las que se dejan.
Violeta, igual que Petrona, había notado la presencia de Marisol y Lorenzo juntos en el evento.
—¡Detente! —exclamó, casi sin pensar.
El conductor frenó en seco. Tanto él como Violeta voltearon a verla, llenos de dudas.
—Violeta, ustedes vayan a casa. Yo me quedo aquí un rato.
—De verdad, no me va a pasar nada. Y si algo sucede, te llamo de inmediato.
Violeta dudó un momento, pero al ver la determinación en la mirada de Petrona, asintió y se preparó para bajarse.
—Bueno, tú sabes lo que haces. Si necesitas algo, márcame.
Petrona le dedicó una sonrisa para tranquilizarla, aunque por dentro seguía sintiendo ese nudo en el pecho, como si presintiera que algo importante estaba a punto de suceder.
...
El carro arrancó de nuevo, dejando a Petrona sola en la acera, perdida en sus pensamientos. Observó a lo lejos las luces de la plaza y el bullicio de la gente que salía del evento. Su mente repasaba una y otra vez la manera en que Marisol y Lorenzo se miraban, los gestos que compartían, las palabras que apenas alcanzó a escuchar.
Sabía que no podía dejar pasar lo que había visto. Había mucho en juego, no solo para ella, sino para todos los involucrados. Petrona respiró hondo, tratando de aclarar sus ideas. La noche apenas comenzaba, y sentía que el verdadero problema estaba a punto de desatarse.

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