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ESTA VEZ, ME ELEGIRÉ A MÍ MISMA romance Capítulo 87

De pronto, la expresión de Nicolás se volvió sombría. Señaló un nombre en la lista del periódico. —¿De dónde salió este tipo?

El mayordomo se acercó a checar. Decía «Hernán».

Tras repasar la información en su cabeza, seleccionó lo más relevante. —Ya lo investigamos. Su historial está impecable. Señor, ¿hay algún problema con él?

Aunque estaba limpio, no destacaba frente a los demás candidatos. El mayordomo no entendía por qué su patrón le prestaba atención.

Nicolás se quedó pensativo un momento y volvió a posar el dedo sobre el nombre de Hernán. —Consígueme toda la información sobre este cabrón. Hasta el último detalle.

El mayordomo se sorprendió un poco, pero asintió enseguida. —Enseguida, señor.

Nicolás se quedó viendo el periódico, sumido en sus pensamientos. Si no le fallaba la memoria, el nivel de aprobación de este tipo no era muy alto antes. ¿Cómo había subido tan rápido?

Para los hombres poderosos que movían los hilos de la República de Valdoria, las cosas estaban muy claras: el dinero era lo que mandaba. Este Hernán no podía ser tan simple como aparentaba; a huevo alguien lo estaba respaldando.

—Abuelo...

En ese momento, una chica bajó por la escalera curva de barandales dorados. Tenía un rostro delicado, casi de muñeca, con un flequillo desfilado que le daba un aire muy tierno.

Nicolás bajó el periódico de inmediato. Al verla con su bolso, le preguntó con cariño: —¿Vas a salir, María?

María Fernanda Rivas asintió. —Quedé de ir a la plaza con Lucía Ramírez. A esa mensa le encanta salir cuando hace más calor.

Nicolás no pudo evitar reír. Sabía que su nieta se llevaba muy bien con la chica de los Ramírez, así que no le dio importancia y le hizo un ademán con la mano. —Ve con cuidado. Cómprate lo que quieras, y si te falta dinero, márcame.

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