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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 813

Quien hablaba era nada menos que Bárbara Jiménez, que acababa de cruzar desde el patio de al lado, acompañada por Valeria.

A Alba le fastidió un poco ver a esa molestia persistente rondando por ahí otra vez.

De verdad que esa chica aparecía hasta en la sopa.

Aunque, por otro lado, pensó que su presencia le daría un toque entretenido al día, siendo la oportunidad perfecta para cobrarse aquella vez que le escondió la ropa en el baño.

—¿Qué tanto me miras? ¿Acaso no me escuchaste? —exclamó Bárbara. Al ver la sonrisa a medias en el rostro de Alba, sintió una punzada de inseguridad, como si algo no anduviera bien.

—Claro que te escuché. Pero si a Simoncito le gusta consentir a esta señorita linda, ¿a ti qué te importa? —respondió Alba, cruzándose de brazos y mirándola con una sonrisa burlona.

Acto seguido, le pellizcó suavemente la mejilla a Simón y le preguntó:

—¿Verdad que sí, Simoncito?

Simón asintió enérgicamente, como si temiera que alguien dudara de él, y reuniendo todo su valor, pronunció:

—Sí.

¡Había hablado!

Esto dejó a Bárbara boquiabierta. No podía creerlo, ¡pensó que había escuchado mal!

Ella se pasaba los días intentando animarlo y sacarle plática, y él jamás abría la boca.

Nunca le regalaba ni una sola sílaba.

Y ahora, aunque solo había dicho una palabra, fue suficiente para dejarla en estado de shock.

—Simoncito, ¿por fin estás dispuesto a hablar?

Justo en ese momento, Silvia Jiménez apareció caminando por detrás de ellas.

Parecía sumamente emocionada y feliz, y se apresuró hacia Simón con la intención de abrazarlo.

Simón, que segundos antes estaba relajado y contento, se tensó visiblemente en cuanto vio acercarse a Silvia.

Su cuerpo reaccionó con un miedo instintivo.

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