A Alba Moreno le ardían las orejas; fingiendo estar tranquila, giró la cara:
—No me fijé mucho.
Liam Góngora se inclinó hacia ella, y su cálido aliento rozó su oreja:
—¿Ah, sí? Entonces, ¿qué te parece si te fijas muy bien en mi cuerpo ahora mismo?
¿Qué?
La respiración de Alba Moreno se detuvo; antes de que pudiera reaccionar, Liam Góngora le agarró las muñecas y la acorraló contra el asiento.
Los ojos profundos del hombre estaban a un milímetro, con una mirada cargada de peligro:
—Alba Moreno, hoy andas muy atrevida. Te vi clavándole la mirada a ese actor como si estuvieras hipnotizada.
El corazón de Alba Moreno se saltó un latido; por instinto intentó apartarse, pero él la tenía inmovilizada.
*¡Maldición, por más que explique no me va a creer!*
—Yo... suéltame.
Alba Moreno forcejeó con fuerza; sus muñecas incluso se pusieron rojas.
Después de un largo rato, Liam Góngora por fin sintió un poco de pena, la soltó, y deslizó la yema de su pulgar por sus labios, con voz ronca:
—La próxima vez que te atrevas a mirar de esa manera a otro hombre, atente a las consecuencias.
A Alba Moreno le hervían las mejillas y murmuró por lo bajo:
—...Mandón.
Liam Góngora soltó una risa fría y encendió el auto:
—Solo contigo.
Alba Moreno lo miró de reojo; sus facciones se veían tensas, tenía los labios fruncidos y era más que evidente que estaba de mal humor.
Dudó un segundo y luego explicó en voz bajita:
—La verdad es que vine solo a acompañar a Tamara, a mí no me interesa nada de JK.
Y era verdad; nunca le habían atraído los hombres que se la pasaban luciendo sus atributos para llamar la atención.
A pesar de estar conectada con la industria del entretenimiento, los actores que conocía eran contados con los dedos de una mano.
Liam Góngora seguía golpeteando con los dedos:
—¿Ah sí? ¿Y por qué estabas tan metida en la presentación?
A Alba Moreno le ardían las orejas:

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