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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 71

—¡Es imposible, ¿cómo va a tener un pase de acceso especial?! ¡Seguro es falso! —gritó Valeria.

—Señorita, por favor, no obstruya la entrada de los demás asistentes —dijo el guardia de seguridad, frunciendo el ceño.

Bajo la mirada atónita de todos, Alba Moreno y Tamara Saldaña fueron escoltadas por el guardia hacia el pasillo VIP.

Tamara Saldaña se sentía como en un sueño, y preguntó en voz baja y emocionada:

—¡Dios mío! ¿Qué está pasando aquí?

—Un amigo me los dio —respondió Alba Moreno, evadiendo los detalles.

*Si le digo que acabo de encontrarme con el mismísimo JK, los gritos de Tamara atravesarían el techo del lugar.*

Ambas ingresaron por el acceso exclusivo y encontraron sus asientos.

—¡Dios mío, la vista desde aquí es increíble! Esta noche nos vamos a deleitar la pupila —dijo Tamara Saldaña con entusiasmo.

Alba Moreno se quedó un poco sin palabras.

*Es solo un concierto, tampoco es para tanto.*

Las luces del escenario brillaban con intensidad, la música retumbaba en los oídos y el ambiente se encendió en un instante.

De repente, todas las luces se apagaron y el público contuvo el aliento al unísono.

Un reflector iluminó el centro y JK, vestido con un traje de presentación plateado, descendió desde lo alto, abriendo con una coreografía aérea de alta dificultad.

—¡Ahhh! ¡JK! —gritó Tamara Saldaña emocionada, agarrando el brazo de Alba Moreno—. ¡Es demasiado guapo! ¡Dios mío, es irreal de lo guapo que es!

A Alba Moreno le pareció que estaba bien; después de todo, al estar acostumbrada a ver a un hombre tan deslumbrante como Liam Góngora todo el tiempo, ya estaba un poco adormecida ante la belleza masculina.

Aunque no podía negar que Julián Kosta irradiaba una luz deslumbrante en el escenario.

Cada uno de sus movimientos era preciso y enérgico, y su voz se mantenía increíblemente estable.

La música subió de volumen y la euforia del lugar estalló por completo.

Los movimientos de baile de JK eran ágiles y nítidos. El sudor resbalaba por su mandíbula, destellando bajo los reflectores.

Tamara Saldaña balbuceaba de la emoción:

—¡Ahhh! ¡Ese abdomen! ¡Esa cintura! ¡Esas piernas! ¡Sus proporciones son perfectas!

Alba Moreno tomó un poco de agua con calma y comentó al azar:

—Está bien.

Tamara Saldaña volteó la cabeza bruscamente para mirarla:

—¿Está bien? ¿A esto le llamas "está bien"?

Capítulo 71 1

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