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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 689

Alba observó cómo se alejaban y soltó un bufido de desdén.

Volvió a sentarse en su silla, tomándose un momento para organizar sus pensamientos.

Sabía que el asunto de Valeria y su madre aún estaba lejos de resolverse.

Aunque por ahora habían echado a Valeria de la casa, estaban lejos de rendirse. Conociéndolas, seguramente idearían alguna otra jugarreta para ir en contra de ella y del Grupo Moreno.

Sobre todo porque, desde su llegada a la empresa, Alba se había encargado de purgar a la mitad de los espías que Clara había infiltrado allí.

A decir verdad, todo había sido gracias a la ayuda que Eduardo le había brindado en secreto; al trabajar en equipo, la limpieza había sido rápida y eficiente.

Sin embargo, mientras no encontrara al informante principal, el corporativo no estaría completamente a salvo.

Alba llegó a la conclusión de que debía tomar la iniciativa, no podía seguir esperando con los brazos cruzados.

En ese preciso momento, recibió el mensaje de cierta persona.

«Bebé, ¿qué estás haciendo? ¿Acaso me extrañas?»

«¿Qué edad tienes para seguir llamándome bebé?»

Alba respondió rápidamente.

A pesar de su tono aparentemente quejumbroso, la realidad es que su corazón latía con alegría y ternura.

Por lo visto, el amor hacía que las personas se pusieran de lo más empalagosas y dramáticas.

Él lo era, y ella también.

Siempre se había dicho que él no era un hombre de palabras románticas, sino que demostraba sus sentimientos con acciones.

Sin embargo, resultó que no solo era un hombre de acción, sino que últimamente había estado soltando frases cursis tan dulces que le provocaban escalofríos.

«Para mí, siempre serás mi bebé. ¿Paso por ti para ir a comer?»

«De acuerdo.»

Alba aceptó sin dudarlo.

El mal humor provocado por la intromisión de los Moreno se había esfumado como por arte de magia.

Antes, solía pensar que estar en una relación era innecesario, una completa pérdida de tiempo.

En el pasado, su madre solo tenía ojos para Valeria. Ella había intentado un sinfín de veces ganarse su cariño y atención.

Cada vez que ponía todo su esfuerzo para tratar de acercarse, las sutiles pero venenosas palabras de Valeria destrozaban sus esperanzas en un segundo.

Después de tantas decepciones y rechazos, hasta el espíritu más inquebrantable acabaría por agotarse.

Al final, Alba se rindió por completo.

Lo único que pedía ahora era vivir su propia vida, feliz y en paz.

Intentar despertar a alguien que fingía estar dormido no solo era inútil, sino que también la desgastaba a ella misma.

Poco después de que Alba se fuera, Sara, que se había escondido en su habitación, rompió en llanto una vez más.

¡No es que no quisiera ver a su hija, era que le moría la vergüenza siquiera de mirarla a la cara!

Esos últimos días se los había pasado encerrada, recordando constantemente los eventos del pasado y reflexionando sobre ellos.

Rememoró todas las veces y los detalles en los que se había equivocado.

Y cuanto más pensaba en ello, más cuenta se daba de lo increíblemente estúpida que había sido.

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