Pablo tomó una profunda bocanada de aire y dijo: —Mamá, no te desesperes. Explícanos despacio, ¿qué pasó? Tal vez todo sea un malentendido.
Mateo la secundó: —Sí, mamá. Cálmate un poco, cuéntanos qué sucede y buscaremos una solución juntos.
Pero Sara seguía atrapada en su propio tormento. Con ambas manos agarrándose la cabeza, se balanceaba de un lado a otro mientras murmuraba sin cesar:
—¿Cómo pudo pasar esto? ¿Qué voy a hacer? No puede ser cierto, no...
Al ver el estado de su madre, los hermanos supieron que algo catastrófico había ocurrido.
Fue entonces cuando Mateo vio las fotos y documentos esparcidos por el suelo.
Tuvo el presentimiento de que eso era lo que había destrozado a su madre.
Se agachó para recoger una de las fotos y se quedó helado.
Eran imágenes de su padre en una actitud muy comprometedora con otra mujer. Estaba claro que el viejo tenía una amante.
En las familias ricas y poderosas, no era nada raro que los hombres tuvieran aventuras.
Seguramente su madre, que siempre había confiado ciegamente en él por su intachable reputación, no podía soportar el golpe.
Pero para Mateo, esto no era el fin del mundo.
Sin embargo, cuando sacó el informe de paternidad del sobre y lo leyó, el asombro lo dejó sin aliento.
—¿Qué pasa, Mateo? —preguntó Pablo, cada vez más confundido al ver la reacción de su hermano.
La angustia que ya sentía se intensificó.
¿Por qué los dos ponían esa misma cara de terror?
Se apresuró a tomar las fotos. Su primera reacción fue idéntica a la de Mateo.
Y como Valeria se mostraba tan dócil, cariñosa y apegada a ellos, terminaron olvidando a su verdadera hermana para volcar todo su amor en la intrusa.
¡Pero jamás imaginaron que Valeria era su media hermana, fruto de una infidelidad!
Si para los hermanos era un trago amargo, para su madre era una estaca en el corazón.
A los ojos de Sara, Valeria se había convertido en un recordatorio constante de que su marido la había traicionado y había tenido una hija con otra mujer.
Una herida que sangraría para siempre.
—Mamá, no llores. Tal vez haya un error. Quizás alguien tramó todo esto para destruir a nuestra familia.
—Vamos a investigar a fondo y, cuando estemos seguros de la verdad, tomaremos medidas.
Pablo siempre había sido el mediador, el que intentaba poner paños fríos y buscar explicaciones lógicas ante el caos.

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