Los dos estaban tan felices que el resto del mundo parecía desdibujarse.
Esa inmensa alegría pareció contagiar a los presentes, quienes comenzaron a aplaudir y a llenarlos de halagos.
—Felicidades por dejar la soltería, señor Góngora. Seguro que muchas señoritas de buenas familias estarán llorando a mares en los baños en este momento.
—Hacen una pareja hermosa, están hechos el uno para el otro.
—¡Se ven perfectos juntos! Siempre supe que terminarían juntos, ¡y verlos confirmarlo hoy me hace muy feliz por ustedes!
No se sabía si las felicitaciones eran sinceras, simples halagos por conveniencia o adulaciones descaradas.
Pero a Liam, quien siempre era indiferente con los demás, no le importó. Recibió cada comentario con gusto y respondió con un educado agradecimiento a todos.
—¡Jajaja, qué maravilla! Mi hijo por fin tiene novia. ¡Tengo que ir a presumir con mis amigas!
—Alba es mi futura nuera favorita, ¡así que pobre de ti si te atreves a lastimarla, muchacho!
—Si haces que se vaya, no cuentes conmigo para ayudarte a recuperarla.
Al ver a su hijo triunfar en el amor, Susana Mendoza estaba tan emocionada que casi derrama lágrimas.
Si así estaba ahora, no quería ni imaginarse cómo lloraría el día de la boda.
Mientras ellos celebraban llenos de dicha, Valeria, que presenciaba la romántica escena desde un rincón, ¡casi escupe sangre del coraje!
Ya era bastante malo que esa mosquita muerta la hubiera engañado para gastar una fortuna en objetos que ni siquiera le gustaban tanto.
¡Y ahora tenía que presenciar cómo se convertía oficialmente en la novia de Liam Góngora!
Estaba tan furiosa que sentía que iba a explotar.
Valeria siempre pensó que, aunque Liam sintiera algo por ella, Alba no pasaría de ser un pasatiempo, una aventura sin título oficial.
Según su propia vida, que siempre había sido perfecta, toda esa suerte debía pertenecerle a ella.
Valeria no pudo soportarlo más. Temiendo morir de rabia ahí mismo, reprimió la furia y la amargura, dio media vuelta y salió apresuradamente de aquel lugar asfixiante.
Isaac Moreno, igual de atónito, tampoco esperaba que Liam eligiera ese escenario para declarársele a su hermana.
Él había llegado a pensar que su hermana había caído tan bajo como para conformarse con ser la amante en las sombras de Liam Góngora.
Pero resultó ser la novia oficial.
¿Eso significaba que todo lo que había pensado de ella era un malentendido?
Isaac sintió el impulso de acercarse a felicitarla. Después de todo, que la familia Moreno se emparentara con los Góngora elevaría el estatus de todos.
Y, más allá de los negocios, ver a su hermana biológica feliz y en una relación respetable, en lugar de ser una amante humillada, lo alegraba genuinamente.

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