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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 64

—La Doctora M se retiró apenas terminó la operación. La cirugía de la tía Lana fue un éxito. Lamento decirles que sus planes se arruinaron —dijo Alba, quien salía en ese momento vestida con su ropa de calle.

Por ahora, prefería mantener su identidad en secreto. Si la familia Moreno se enteraba, quién sabe qué otros problemas causarían.

Mateo sonrió con desprecio.

—¡Ja! Esa Doctora M no existe, solo estás inventando...

—¿Qué pasa? ¿Están decepcionados? —La comisura de los labios de Alba se curvó en una sonrisa fría—. ¿Les duele no haber podido usar la vida de la tía Lana para amenazarme?

Los rostros de los Moreno palidecieron como si les hubiera caído un balde de agua fría.

Alba no perdió más tiempo con ellos y caminó hacia Cuidados Intensivos.

A través del cristal, vio a su tía durmiendo profundamente; las líneas en el monitor eran firmes y estables.

Al final, la familia Moreno no tuvo más remedio que marcharse humillada, conscientes de que ya no tenían cómo chantajearla.

¡Maldición!

¿De dónde sacaba Alba tantas influencias?

Cuando vivía con ellos, siempre había sido alguien común y corriente. Pero desde que rompió lazos con la familia, brillaba cada vez más.

Les parecía estar viendo a una completa desconocida.

En el caso de Valeria, el miedo comenzó a apoderarse de ella.

Si Alba seguía destacando de esa manera, ¿Patricio Quintana intentaría volver con ella? Le había costado mucho lograr que cancelaran su compromiso, y no estaba dispuesta a permitir que volvieran a acercarse.

Últimamente, Patricio andaba muy ocupado y sus respuestas a los mensajes eran frías y distantes.

Valeria sentía pánico; necesitaba pensar en una estrategia de inmediato.

Alba se quedó frente a Cuidados Intensivos un rato más. Al darse la vuelta, vio a Liam acercarse con dos vasos de café caliente.

—Albita...

Alba le lanzó una mirada fulminante.

—¿Quién te dio permiso para llamarme así?

Liam se inclinó y le susurró al oído.

—¿Ah, sí? ¿Y si te digo Doctora M?

El cálido aliento rozó su oreja, y Alba sintió cómo se le encendían las mejillas.

—¡Cállate!

Liam sonrió.

—Así que tú eres la famosa Doctora M. ¡Vaya que me costó encontrarte!

—¿Acaso no fui yo la que apareció de la nada para salvarte la vida? —le reclamó Alba de mal humor.

Capítulo 64 1

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