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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 638

Eran el tipo de problemas que no aparecían en los exámenes médicos del hospital, pero hacían que el desarrollo físico fuera lento, o en casos peores, causaban un deterioro general.

Posiblemente, el niño sufría de amenazas y maltrato psicológico, lo que explicaría su autismo.

Era lógico: ¿qué niño pequeño no terminaría con traumas emocionales si lo usaban para experimentos en secreto?

—Parece que la familia Jiménez también esconde muchos secretos. °Sospechas de Federico Jiménez?

—Sí, tanto Federico como Silvia son sospechosos, pero ya mandé a investigar y no encontramos nada raro.

Joaquín había utilizado todo tipo de métodos para investigar a Federico Jiménez.

Los resultados mostraban que la relación entre los hermanos Jiménez era excelente.

Federico era un hombre educado, respetuoso, buen hijo y muy cariñoso con sus hermanos.

Su matrimonio también era muy sólido y solo tenían una hija, Bárbara.

A pesar de que la señora Jiménez tenía mala salud y no podía tener más hijos, Federico jamás se quejó.

Incluso buscaron a ver si tenía hijos fuera del matrimonio, y tampoco encontraron nada.

Además, no tenía ninguna relación ni contacto con Clara Serrano.

Todo era tan perfecto e intachable que precisamente eso a Alba le daba muy mala espina.

—Las personas que mejor saben esconderse son las más difíciles de investigar.

—Así es, opino igual. Además, aquel día noté que la forma en que Clara Serrano miraba a Federico no era nada normal.

Alba estuvo de acuerdo con la teoría de Liam, creía que así funcionaban las cosas.

—Pero de momento son solo especulaciones, no descarto que Simón esté así por otra razón. Así que quiero hacer una prueba.

—¿Qué prueba?

Antes de que ella pudiera responderle a Liam, el niño regresó cargando varios platillos y bebidas.

—No, no, no, es nuestro deber. Por favor, disfruten, si necesitan cualquier otra cosa no duden en pedirlo.

El mayordomo se despidió con cortesía y, acto seguido, se retiró del lugar.

—Ves, todo es tu culpa —Alba le lanzó una mirada de reojo al hombre a su lado.

—Ejem... come un poco más, estás muy delgada —Liam Góngora también estaba perplejo.

Solo quería una excusa para sacar al mocoso de allí, ¿quién diría que en un parpadeo le traerían un banquete entero?

Simón, por su parte, no dijo ni una palabra. Después de cumplir su misión, corrió felizmente al lado de Alba, sin despegarse de ella.

Al verlo, Alba sacó de su bolso un frasquito que parecía ser un aerosol.

Luego le dijo al niño:

—El clima está muy seco, así que te pondré un poquito de esto para hidratar tu piel. No te hará ningñn daño, ¿de acuerdo?

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