Ese tono de vibración era diferente al de los mensajes normales.
De inmediato, tomó el teléfono, cambió al sistema de alta seguridad y al abrirlo vio el mensaje de Joaquín.
*Me pediste que investigara la relación entre Clara Serrano y la familia Jiménez. No encontré nada útil; parece que no tienen ningún vínculo.*
Al leer esto, Alba arqueó una ceja y respondió rápidamente.
*Je. Entonces es obvio que su relación no es nada sencilla. Entre menos rastros haya, más sospechoso es.*
Si no hubiera sido porque, por pura casualidad, vio la intensa mirada que Clara le dirigió a Federico Jiménez durante aquel evento, quizás habría creído que no tenían relación.
Pero con esa mirada, el hecho de que aparentemente no tuvieran contacto en privado lo hacía aún más sospechoso.
Era casi seguro que cualquier rastro de sus interacciones había sido borrado a propósito.
*Sí, pensé lo mismo. Por eso ya comencé a rastrearlos usando métodos poco convencionales. Ten paciencia.*
*Aunque no encontré pruebas de que se contacten en privado, descubrí un secreto sobre Clara.*
Joaquín dejó el misterio en el aire sin dar más detalles. Divertida, Alba le siguió el juego con curiosidad.
*¿Qué secreto? ¿No me digas que tiene otro hijo ilegítimo por ahí?*
Solían hacerse ese tipo de bromas a menudo.
*Tsk, tsk. Es algo mucho más oscuro. ¡Esa mujer tiene el Sello del Crisol!*
En cuanto llegó el mensaje, el rostro de Alba se volvió serio al instante.
El Sello del Crisol no era un simple tatuaje o una marca de nacimiento.
La primera era cuando te usaban como banco de pruebas para extraer sangre, tejido genético o cuando eras el portador de algún experimento.
Es decir, eras tratado como simple material de suministro. Extraían tus genes de alta calidad para un sinfín de investigaciones, exprimiéndote hasta la última gota, y solo se detenían cuando perdías todo valor.
Años atrás, Alba había sido secuestrada por ellos para extraerle su ADN y usarla en sus experimentos.
Por suerte, su maestro la había rescatado; de lo contrario, tarde o temprano le habrían puesto ese sello.
Como si fuera un simple objeto o un producto a medio terminar.
La otra situación, que era más común, consistía en usar a personas comunes o con capacidades promedio como conejillos de indias.
Les implantaban genes de personas con un talento extraordinario, intentando alterar sus habilidades de forma aberrante.

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