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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 597

Alba le lanzó una mirada fulminante, sin saber qué hacer con él.

Este hombre podía llegar a ser increíblemente inmaduro.

—Pero aquí ya...

—Ya déjalo, Iván. No pasa nada, donde comen dos, comen tres. Que se quede.

Alba intervino en el momento justo.

Conocía bien a ese hombre; si se le había metido en la cabeza sentarse ahí, no habría poder humano que lo moviera.

—Pero...

Iván intentó protestar, pero ella volvió a cortarlo: —No te preocupes. Después de todo, el Grupo Góngora y el Grupo Moreno hacen negocios juntos.

—Si quiere quedarse, que se quede.

Al ver que Alba estaba tan decidida, Iván no tuvo más remedio que tragarse sus palabras.

—Albita siempre es tan linda conmigo —dijo Liam, apretándole la mejilla con un gesto descaradamente cariñoso.

Acto seguido, con toda la naturalidad del mundo, se puso unos guantes y empezó a pelar los camarones y a sacar la carne de la jaiba para ella.

Y, sorprendentemente, Alba no lo rechazó; simplemente tomó la comida con sus cubiertos y se la comió como si nada.

Ver esa interacción tan fluida, íntima y llena de confianza mutua fue como una puñalada directa al orgullo de Iván.

¡Qué coraje!

¡Le hervía la sangre!

¡Era una tortura tener que presenciar eso!

—Esta cuenta va por mí, pidan lo que quieran, no se limiten —dijo Liam, dirigiéndole a Iván una sonrisa que destilaba sarcasmo.

—No, gracias.

Se le había cerrado el estómago. Ya no quería comer nada.

¡Cualquiera perdería el hambre viendo cómo esos dos derrochaban miel en su cara!

Iván reprimió la amargura que sentía en el pecho, agarró su vaso de agua y le dio varios tragos largos, intentando enfriar su rabia.

Por fin, el martirio del almuerzo terminó y ya no tendría que seguir viendo sus escenitas de amor.

Pero entonces, Liam soltó de la nada:

El rostro de Iván palideció, no se esperaba que Alba aceptara con tanta facilidad.

Sintió un nudo en el estómago.

La comisura de los labios de Liam se elevó en una sonrisa triunfal; era obvio que ya sabía cómo iba a reaccionar ella.

Miró a Iván de reojo, con un brillo desafiante en la mirada que parecía decirle: "No puedes competir conmigo".

Alba ni siquiera notó la frustración de Iván; su mente estaba completamente enfocada en ese veinte por ciento extra.

Para ella, era una suma de dinero enorme que ayudaría a que su agencia creciera muchísimo más rápido.

Incluso le alcanzaría para conseguirle mejores proyectos a sus artistas; era una oferta que no podía rechazar.

Al final, Liam pagó la cuenta sin chistar e Iván tuvo que regresar a la empresa completamente solo.

El magnate Góngora estaba más que satisfecho con el resultado.

Una vez que subieron a su auto, Alba lo miró de frente y le soltó:

—Ya lograste lo que querías, ¿no? ¿Se puede saber por qué eres tan infantil? Ponerte a competir con Iván... de verdad, no te entiendo.

En el fondo, ella había aceptado la invitación rápido porque quería sacar a este hombre insoportable de ahí lo antes posible.

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