Esos aduladores no solo alababan a Valeria, sino que también aprovechaban para pisotear a Alba Moreno.
Por suerte, pocos les seguían el juego, o de lo contrario, no solo los accionistas les pondrían un alto, sino que los propios seguidores de Alba se encargarían de destrozarlos.
La noticia del regreso de Alba al Grupo Moreno ya había llegado a oídos de sus fans más fieles.
Que su ídola volviera a trabajar en el negocio familiar significaba que probablemente pasaría menos tiempo frente a las cámaras.
Un cambio de carrera tan drástico, lógicamente, los tenía preocupados.
Temían que poco a poco se retirara del mundo del entretenimiento y pasara de trabajar frente a las cámaras a quedarse exclusivamente detrás de escena.
Pero la mayoría de los seguidores de Alba eran personas educadas y con clase.
Así que, aunque estuvieran ansiosos, no se ponían a hacer escándalos en público ni a lanzar comentarios sin pensar.
En cuanto a los chismosos del Grupo Moreno, Alba ni siquiera se molestaba en prestarles atención; los ignoraba por completo.
Pero con sus fans, la actitud era totalmente diferente.
No solo les envió varios regalos y les consiguió firmas de los artistas más famosos de la empresa, sino que también les regaló entradas para el concierto de Rosalía Ortiz.
Además, se tomó el tiempo de asegurarles que no debían preocuparse: su regreso al Grupo Moreno era solo para encargarse de algunos asuntos, no para trabajar en una oficina a tiempo completo.
Seguiría activa en su carrera, enfocándose en apoyar y dar más oportunidades a artistas talentosos.
—Alba, ¿tú, Valeria y el joven Pablo fueron a la base a revisar? ¿Descubrieron algo?
—¿Hay algún problema con esos cultivos medicinales? ¿Y con el líquido que llevó Valeria?
Iván Neri acababa de regresar de un viaje de negocios y, apenas llegó, fue directo a la oficina de Alba para ponerse al día.

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