Entrar Via

Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 115

Desde el momento en que Patricio Quintana entró al salón, sus ojos no se despegaron del hermoso rostro de Alba.

Ese día, Alba lucía tan elegante y recatada que eclipsaba a todas las herederas repletas de joyas de la fiesta.

Hacía tiempo que no la veía, y estaba cada vez más hermosa.

¿Cómo era posible que antes no se hubiera dado cuenta de lo maravillosa que era?

Pensó que más tarde tendría que buscar la oportunidad para hablar con ella.

Solo había unos cuantos malentendidos entre ellos; bastaba con aclararlos para que todo estuviera bien.

Al ver que la mirada de Patricio no se apartaba de Alba, Valeria sintió que iba a estallar de ira.

¡Esa maldita mujer! ¿Incluso en una ocasión como esta se atrevía a seducir a su Patricio?

Ya que tenía tantas ganas de estar con un hombre, ella misma se encargaría de complacerla.

Valeria apretó los labios, lanzándole a Alba una mirada cargada de odio.

Se apartó sigilosamente hacia un rincón, sacó su teléfono y escribió rápidamente un mensaje.

El banquete continuaba, los invitados charlaban entre risas, comían y bebían, disfrutando del ambiente festivo.

Valeria no apartaba la vista de la pantalla de su teléfono. Cuando este se iluminó con una notificación, echó un vistazo rápido y las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba.

A Alba la fiesta le parecía terriblemente aburrida. A pesar de que era la celebración de su propia familia, sentía el impulso de irse antes de tiempo.

Lana Moreno y Frida Zamora estaban rodeadas de amigos y familiares conversando animadamente.

Alba decidió salir al jardín para tomar un poco de aire fresco y esperar allí hasta que el banquete terminara para poder retirarse.

Al menos, debía quedarse por simple cortesía.

Mientras caminaba hacia el jardín, vio de pronto a una empleada que se acercaba apresuradamente. Llevaba una bandeja con varias copas de vino tinto y, en un parpadeo, estuvo a punto de chocar de frente con Alba.

—¡Cuidado! —Alba se hizo a un lado con agilidad, pero aun así unas gotas de vino tinto salpicaron y le mancharon el borde del vestido.

La empleada, presa del pánico, comenzó a disculparse frenéticamente:

—¡Lo siento muchísimo, señorita! ¡Se lo juro, no fue a propósito!

Alba bajó la vista hacia las manchas en la tela. Frunció el ceño ligeramente; al ser de color blanco perla, el rojo del vino resaltaba de manera muy evidente.

La empleada estaba aterrorizada y no paraba de disculparse:

Capítulo 115 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada