No le quedó más remedio que armarse de valor y regresar para enfrentarlo todo.
Valeria se quedó en el centro de la sala, retorciendo nerviosamente el borde de su blusa, con los ojos enrojecidos y una voz apenas perceptible:
—Abuela... me equivoqué...
Beatriz la miró, con los ojos clavados en ella como cuchillos:
—¿En qué te equivocaste?
Gruesas lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Valeria.
—No debí... no debí fingir caerme para incriminar a mi hermana...
A Sara se le partía el corazón y estaba a punto de acercarse cuando Eduardo la detuvo de un tirón.
—Es que... es que tenía mucho miedo —sollozó Valeria—. Después de todo, Alba es la verdadera hija de la familia, yo solo soy adoptada. Tenía miedo de que todos ustedes dejaran de quererme, y yo ya los considero mi verdadera familia.
—Abuela, me equivoqué, fui muy egoísta. Castígueme, por favor... No lo volveré a hacer...
Mientras hablaba, Valeria se arrodilló de repente, suplicando perdón, y se inclinó hasta tocar el suelo con la cabeza, emitiendo un golpe sordo contra el piso.
El resto de la familia sintió una profunda punzada de lástima.
Alba dejó escapar una risa silenciosa. Valeria realmente sabía cómo manipular a los Moreno a la perfección.
Su táctica de hacerse la víctima estaba pulida hasta la maestría.
¡Esa apariencia tan frágil y lastimera realmente rompía corazones!
Alba notó un destello de compasión en los ojos de Beatriz.
Los gritos de hace un momento no eran más que una demostración para todos, para reafirmar su autoridad.
Ahora, al ver a Valeria arrodillada suplicando perdón, la expresión de la anciana señora se suavizó notablemente.
Al notar esto, Alba habló con calma y sin inmutarse:
—Abuela, ya que mi hermana ha reconocido su error, ¿por qué no le da una oportunidad para enmendarse?
Al escuchar esto, todos miraron a Alba con asombro.
Valeria levantó la cabeza de golpe, con un destello de sorpresa y cautela en los ojos.
¿Acaso Alba tenía tan buen corazón como para interceder por ella?
¡Imposible! Sentía que Alba estaba planeando un golpe maestro.
¿Cómo iba a dejar pasar la oportunidad de hundirla?


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada