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Ese príncipe es una chica: la esclava cautiva del rey vicioso romance Capítulo 13

PRÍNCIPE EMERIEL

Emeriel limpiaba cuidadosamente el vidrio manchado con un paño. Le habían asignado la cuarta capa del ala sur esa mañana y ya llevaba una hora en la tarea.

La noche anterior había soñado con la bestia del rey. Un sueño extraño.

Nunca la había visto, y, aun así, por razones que no podía explicar, su presencia rondaba su mente. Hasta el punto de invadir sus sueños.

¿Por qué?

Era una pregunta que se repetía sin encontrar respuesta.

Mientras frotaba el vidrio con esmero, tarareaba suavemente, deslizando el paño hasta que la suciedad desapareció. Justo cuando se inclinaba para tomar el balde y enjuagar, unas voces rompieron la quietud, acercándose poco a poco.

- ¿Y qué hay de la tierra más allá de Aguas de Cristal? -preguntó una mujer.

-No está en mi poder concederte esas tierras, y lo sabes -respondió el Gran Señor Vladya.

Su tono, sorprendentemente suave, carecía de la dureza que Emeriel había aprendido a asociar con él.

-Pero eres un gran señor -insistió la mujer, con la impaciencia marcando cada palabra-. Seguro que puedes arreglarlo sin todos esos trámites innecesarios y procesos interminables.

-No es tan simple. Todo lo que pertenecía a Daemonikai sigue siendo suyo. Hasta que sea declarado oficialmente muerto, nadie puede tocar sus posesiones ni su voluntad -explicó el Gran Señor Vladya.

Emeriel apenas podía creer que esa voz serena y paciente perteneciera al mismo hombre que tanto temía. Este lado de él era completamente nuevo, uno que jamás habría imaginado.

¿Quién era esa mujer?

La pareja apareció entonces en su campo de visión.

Emeriel fingió concentrarse en su tarea, pero sentía el peso de sus miradas sobre él. Con naturalidad, levantó la cabeza, hizo una leve inclinación en señal de respeto y volvió a su trabajo.

- ¿Quién es ese esclavo? No recuerdo haber visto esa cara -preguntó la mujer, avanzando con pasos firmes hacia él-. ¿Quién eres?

-Un esclavo nuevo. Lo compré hace unos días. Pertenece al gran rey -respondió Vladya con tono neutro.

- ¿Mi Daemon? -Las cejas perfectamente delineadas de la mujer se fruncieron.

Emeriel sintió un escalofrío recorrerle la piel.

No tu Daemon, estuvo a punto de gritar.

¿Qué demonios le pasaba? A Emeriel nunca le habían importado esas cosas.

- ¿Es este el esclavo sexual del que hablaste? -preguntó la mujer, deteniéndose para examinarlo con la cabeza ladeada-. ¿El que compraste para el placer de mi Daemon? ¿Para satisfacer la lujuria de su bestia? Pensé que elegirías una hembra para eso.

¿Esclavo sexual? La etiqueta lo ofendió profundamente.

Emeriel la observó con atención. Tenía el porte arrogante de la aristocracia, vestida con telas exquisitas adornadas con diseños únicos, completamente ajenos a su conocimiento.

Se movía como si el mundo le perteneciera, y, a regañadientes, Emeriel tuvo que admitir que su belleza era innegable.

El Gran Señor Vladya agitó la mano con desdén.

-Conseguí una hembra. Él es su hermano.

-Humanos estúpidos -murmuró la mujer, clavando en Emeriel una mirada desdeñosa-. No me gusta tu clase, así que mantente fuera de mi camino. Si te atreves a respirar mal en mi presencia, te mataré con mis propias manos… y disfrutaré cada segundo.

Dicho esto, se dio la vuelta y salió del pasillo, dejando tras de sí un silencio denso y cortante.

Emeriel se encontró solo con el Gran Señor Vladya.

Capítulo 13 1

Capítulo 13 2

Capítulo 13 3

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