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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 503

Elara no se hizo de rogar.

—Está bien.

En ese preciso momento, el celular de Renato empezó a sonar. Era Matilde Soler.

Cuando Elara vio la palabra «Abuela» en la pantalla, saltó de los brazos de Renato como si la hubieran atrapado cometiendo un delito. Sabía que era solo un nombre en un teléfono, pero la invadió una extraña sensación de culpa.

Renato, divertido por su reacción de pánico, esbozó una tenue sonrisa. Contestó la llamada frente a ella y activó el altavoz. La voz preocupada de Matilde llenó el silencio del lugar.

—Renato, ¿saliste tan apurado para ir a buscar a mi niña?

Al escuchar eso, Elara abrió los ojos de par en par, completamente en shock.

Renato tomó la mano de Elara y respondió con calma.

—Sí.

—¿Qué le pasó a la niña?

—Le robaron el bolso.

—¡Dios mío! ¿Ella está bien?

—Está perfectamente.

—¿Y mi bisnieta hermosa?

—Ambas están bien.

—Menos mal, qué alivio. ¿Estás con ella ahora mismo?

—Sí.

—Vuelve ya, tu tía y tu tío Enrique están empezando a sospechar.

—Regresaré en un momento.

Renato colgó el teléfono, bajo la mirada atónita de Elara, y procedió a explicarle la situación.

—La abuela sabe lo nuestro.

Las pupilas de Elara se contrajeron de golpe.

—¿Desde cuándo lo sabe?

—Desde la noche de Año Nuevo.

¿Año Nuevo? Pero si ya estaban en febrero. ¿Llevaba más de un mes sabiéndolo?

Un zumbido ensordecedor se instaló en los oídos de Elara. Fue como si algo estallara en su cerebro, dejándola completamente en blanco.

Al verla tan aturdida, Renato le apretó suavemente la mano para tranquilizarla.

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