Entrar Via

Enamorado de mi ex esposa romance Capítulo 24

Cuando Sonia se dirigía al Edificio Flor de Cerezo, de repente comenzó a llover, y la lluvia se volvió cada vez más intensa. Cuando llegó al lugar, ya no había espacio en el estacionamiento subterráneo, así que solo pudo estacionar en el que se encontraba al aire libre. Sin embargo, al salir del auto, se percató de que no tenía paraguas, por lo que tuvo que cubrirse la cabeza con su bolso y entrar a toda prisa mientras apretaba los dientes. A pesar de que el vestíbulo no estaba muy lejos, debido a la fuerte lluvia, se mojó de todos modos; todo su cuerpo temblaba a causa del viento frío reinante. Cuando el camarero vio a la joven, enseguida le acercó una toalla.

—Gracias. —Sonia se secó el pelo con la toalla y se dirigió al camarero—. Es viernes, así que el negocio debería ir bien, ¿no? ¿El señor Castillo y el resto siguen jugando al póker en la sala privada?

En cuanto el camarero escuchó eso, pensó que ella era amiga de Pablo.

—Sí. La sala privada número 1103 siempre está reservada para el señor Castillo.

Después de haber conseguido engañarlo con facilidad, Sonia esbozó una ligera sonrisa. Una vez que el camarero se marchó, se dirigió a la recepción y pidió una jarra de té verde de primera calidad y unos pastelillos.

En el momento en que entró en la sala privada con el plato de pastelillos, la puerta de cristal que había detrás de ella se abrió de un empujón y entraron varios hombres.

Cuando Tobías levantó la vista, su mirada pasó inadvertidamente por encima de la fila de salas privadas. Vio a una mujer, de silueta delgada y esbelta, que empujaba la puerta de una de las salas antes de entrar. «Desde atrás, tiene un aspecto muy similar al de Sonia…»

—¿Presidente Furtado? —El hombre que estaba junto a Tobías hizo una pausa al ver que se detenía y luego preguntó con cautela—: ¿Qué ocurre?

—No es nada —respondió con ligereza y apartó la mirada.

Sonia no tenía idea que Tobías también se encontraba allí, así que llevó la jarra de té a la sala privada mostrando una amplia sonrisa. La joven recorrió el lugar con la mirada y pudo constatar que se trataba de una sala de estilo antiguo. En ella, había cuatro hombres sentados en una mesa jugando a las cartas mientras charlaban. Se sentía incómoda, ya que dos de los jefes tenían a su lado chicas jóvenes.

Como ya había leído toda la información concerniente a la Compañía Delta, en poco tiempo logró identificar al jefe de entre los cuatro hombres.

—Señor Castillo —saludó tras acercarse a él.

Pablo, quien jugaba a las cartas, miró a la joven un tanto desconfiado.

—Oh, ¿quién eres tú?

—Soy Sonia Reyes de Compañía Paradigma —dijo con una sonrisa al tiempo que colocaba la jarra de té y los pastelillos sobre la mesa pequeña.

—Vine para encontrarme con un amigo. Estuvo hace un rato con usted jugando a las cartas y elogió sus grandes habilidades en la materia. Supuse que ambos teníamos asuntos de negocios, por eso vine a saludarlo. ¿Los estoy importunando?

—Pablo le dio una respuesta imprecisa y siguió jugando, en tanto que el hombre sentado en el lado sur de la mesa preguntó:

—¿Enrique Reyes es tu padre?

—Sí.

—Lo conocí. Jugué con él en algunas ocasiones. Era muy bueno —dijo el hombre, César Yáñez. Luego, miró a la joven de arriba hacia abajo, con una mirada algo incierta.

Ella ignoró su mirada, que la incomodaba, y respondió con una sonrisa:

—Sí, las habilidades de mi padre con las cartas eran muy buenas desde luego. De ahí que haya sido capaz de jugar con todos ustedes, señor Yáñez.

Mientras los dos charlaban, los hombres acabaron de jugar una ronda de póker. Se levantó y le hizo un gesto a la joven para que se acercara.

—Me duele un poco la cintura después de esta ronda. Ven a jugar por mí, cariño.

Sonia parecía avergonzada.

—Señor Yáñez, no sé jugar.

—Tu padre era muy hábil en esto, así que ¿qué tan mala puedes ser? —El hombre siguió invitándola a acercarse—. Ven aquí. Si de verdad no sabes, te enseñaré.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Enamorado de mi ex esposa