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Enamorado de mi ex esposa romance Capítulo 23

Desde que Sonia regresó a casa la noche anterior, estaba de muy malhumor, así que bebió hasta altas horas de la medianoche. Aturdida, no durmió mucho antes de que la despertara el sonido del teléfono. Tras recuperar un poco los sentidos, alcanzó el teléfono que estaba en la mesita de noche y contestó:

—¿Hola?

—Presidenta, Reyes. Soy yo, Daniela.

Al escuchar la espontánea presentación de la otra parte, Sonia se tranquilizó un poco y no tardó en recordar quién era. La persona que hablaba era la secretaria de Carlos. Su amigo temía que después de que ella se incorporara al Compañía Paradigma no tuviera a nadie de los suyos a su alrededor, así que dejó que su propia secretaria fuera a trabajar con ella.

—¿Qué ocurre? —preguntó Sonia mientras iba de camino al baño.

—Hay unos documentos urgentes que con los que debe lidiar en la compañía. ¿Cuándo vendrá a la oficina? —Le informó.

Al darse cuenta de que el asunto era en verdad urgente, Sonia miró la hora en su teléfono y contestó:

—A las ocho y media de la mañana.

—Está bien.

Luego de cortar la llamada, se lavó el rostro con agua fría y, a partir de ahí, se sintió mucho mejor; sin embargo, había bebido mucho vino la noche anterior, por lo que todavía le dolía la cabeza. Se miró en el espejo y su expresión resultó un tanto desagradable. Después de lavarse, salió de la habitación y, nada más ver en qué estado se encontraba la sala de estar, frunció los labios con fuerza. «Debía estar fuera de mí anoche para haber bebido tanto».

Eran las ocho y media en punto cuando Sonia llegó a la oficina. No había hecho más que poner un pie en la habitación, cuando Daniela apareció a sus espaldas.

—Presidenta, Reyes. Este es el documento tan urgente que debe firmar.

—Está bien. —Mientras abría la carpeta, le preguntó a su secretaria—: ¿Firmaron el acuerdo con Compañía Delta?

—En un principio, debía firmarse hoy a las nueve de la mañana, pero la compañía se arrepintió —informó Daniela con impotencia.

—¿Ya no lo firmarán? — Sonia frunció el ceño y sacó su teléfono—. Llamaré a Carlos y le pediré que hable con ellos.

—Presidenta, Reyes, no lo haga. —Se apresuró a decir—. Esta misma mañana, iba a ir a hacer negocios con ellos, pero luego de una llamada, me comentó que había surgido un asunto en su compañía que tenía que resolver, por tanto, se encargará del acuerdo con Delta en cuanto regrese.

Luego de escuchar esa declaración, Sonia dejó de intentar comunicarse con él. Estaba tan concentrada en conseguir la ayuda de Carlos que casi se olvidó que él tenía su propia compañía y de que también tenía mucho que hacer.

—Entonces, presidenta Reyes, ¿puedo marcharme? —preguntó Daniela al ver que la joven permanecía en silencio.

—Ayúdame a comprobar la agenda del jefe de Compañía Delta para hoy. —Tras soltar un profundo suspiro, ordenó a su secretaria—: Infórmame en cuanto lo sepas. Primero lidiaré con estos pocos documentos.

Daniela se quedó sorprendida.

—¿Acaso no dijo Carlos que esperáramos a que él regresara para solucionarlo?

—Él también está muy ocupado, así que no puedo esperar a que se encargue de todo —dijo y frunció los labios—. Además, ahora que tengo este cargo, debo aprender todo lo que aún no sé; de lo contrario, me criticarán antes incluso de afianzar mi posición.

—Bien. La dejo hacer su trabajo, presidenta Reyes. Yo iré a buscar lo que me pidió.

Daniela salió rápido del despacho y dejó a la presidenta sola para que se ocupara del trabajo.

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