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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 87

—No pasa nada. Lo primero es tu salud.

Jaime sostenía el marco de la puerta con una mano y le sonreía, radiante.

¿Que no pasaba nada? Claro que no.

Mientras más tarde se levantara Gloria, más trabajo se atrasaba… y a él más le convenía.

—Señor Granados —al reconocerlo, Gloria siguió con la urgencia en el pecho—. ¿Se le ofrece algo?

Jaime echó la cabeza hacia atrás.

—Vámonos. A comer.

Gloria negó.

—No puedo.

Sin querer, volteó a ver la puerta de enfrente. Estaba cerrada.

¿Federico ya habría salido a ver lo del trabajo?

—Sí puedes —Jaime señaló la puerta de enfrente sin voltearla a ver—. Federico sigue en su “luna de miel”. Al mediodía pidió dos cortes y se los subieron al cuarto.

La tensión de Gloria se le bajó de golpe.

Apretó la manija; se le cayó la mirada.

—Entonces me regreso a dormir tantito.

Iba a cerrar, pero Jaime se lo impidió.

—No duermas. Capaz que Irene ni se puede levantar y por eso están comiendo ahí, pero eso no significa que hoy no vaya a trabajar.

Jaime era experto en soltar puñales.

—Tú arréglate y bájate conmigo a comer. Si te busca por trabajo, no te estorba.

La negativa se le atoró a Gloria en la garganta. De pronto miró por encima del hombro de Jaime.

—Señor Córdoba.

Jaime volteó de inmediato.

Detrás de él no había nadie.

Con un portazo, Gloria cerró.

—Ya se te pegó lo mala leche de Federico… —se oyó a Jaime, furioso, del otro lado.

Gloria volvió a la cama, agarró el celular y no vio ningún mensaje de Federico.

Al recordar lo que había dicho Jaime, se le apretó el pecho. Se dio la vuelta y se durmió otra vez.

Jaime no insistió: gritó un par de veces y se fue.

Pero pronto se escuchó que tocaban otra puerta, suave; no era la de ella, sino la de enfrente.

Les llevaban la comida.

Capítulo 87 1

Capítulo 87 2

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