—¿Qué pasa? —El tono de Federico era glacial—. ¿Teme que yo esté interesado en las acciones de los Mendizábal?
Las acciones de los Mendizábal valían cientos de millones, una fortuna incalculable para cualquiera.
Pero Federico ni siquiera las consideraba; el capital de la familia Córdoba era mucho mayor, a niveles astronómicos.
Lucas negó rápidamente con la cabeza. —Por supuesto que no...
Lo que en realidad temía era que Gloria se fuera para no volver. ¡Después de todo, las acciones todavía estaban a su nombre!
Federico hizo el ademán de continuar caminando con Gloria.
Sin embargo, ella se detuvo y miró a Lucas.
—Tampoco me interesan las acciones de los Mendizábal. De ahora en adelante, seguiremos siendo unos desconocidos.
Dicho esto, dio media vuelta y acompañó a Federico hacia la salida.
Se hacía tarde y el aire nocturno ya era frío.
Las temperaturas en Río Alicante bajaban bruscamente durante las noches de otoño, y al salir de la villa, ambos sintieron el golpe de frío.
Federico se quitó el abrigo y se lo puso a Gloria, luego la acompañó hacia el coche.
Desde los rincones más oscuros del jardín, se empezó a escuchar el susurro de pasos.
Gloria miró a su alrededor; docenas de guardaespaldas con trajes oscuros los estaban rodeando.
Eran hombres de Lucas. Lo tenía todo planeado.
La puerta principal de la villa estaba cerrada con llave. Las luces del jardín se encendieron de repente, iluminando cada rincón.
Lucas salió de la casa, manteniendo un tono entre adulador e imponente.
—Ya que está aquí, señor Córdoba, ¿por qué no se queda a cenar? Y si no le incomoda, puede pasar la noche aquí. Mañana, una vez que traigan el contrato y se firme, podrán irse tranquilamente.
A Gloria le empezaron a sudar las manos.
No podía creer que Lucas se atreviera a intentar detener a Federico. Con decenas de guardaespaldas en contra, él no podría enfrentarlos a todos, y menos aún cargando con ella.
Jamás imaginó que, cuando Federico dijo que iría a buscarla, se presentaría completamente solo.
—Vete, vete tú primero —intentó liberar su mano del agarre de Federico.


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