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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 733

—¿Y qué pasará con Gloria? ¿Y con el señorito?

De inmediato, Pablo comprendió que si Lucas se había llevado a Bruno, el verdadero objetivo era forzar a Gloria a salir a la luz.

—Ella acaba de ir a enfrentarse a los Mendizábal —informó Federico—. Lalo está conmigo.

—¡V-voy enseguida a buscar a José! ¡Le juro que no dejaré que cometa otra estupidez!

Pablo colgó y salió disparado.

Mientras tanto, José conducía rumbo a su casa, con Yolanda en el asiento del copiloto.

El interior del auto era una tumba. José mantenía la vista fija en la carretera mientras Yolanda miraba el paisaje por la ventanilla. No cruzaron una sola palabra en todo el trayecto.

Al llegar a la entrada, vieron a Pablo esperando en la puerta. José le indicó a su esposa que entrara primero.

Una vez solos, José bajó la mirada y caminó hacia Pablo, abrumado por la culpa.

—Lo envió el señor Córdoba, ¿verdad?

Pablo asintió.

—Señor Mendizábal, no puede permitirse un error en el momento más crítico.

Estaban a un paso de la victoria. Lucas había perdido cualquier oportunidad de hacerse con la fortuna, y solo les faltaba recuperar las evidencias del pasado para aniquilarlo por completo.

¡Y de repente, todo se había invertido!

—Fue culpa mía —admitió José, avergonzado—. Le ruego que en los próximos días me oriente y vigile mis pasos de cerca.

Acomodó a Pablo en su casa esa misma noche. Federico había dejado claro que no toleraría ni un solo tropiezo más.

***

Lucas vivía en una lujosa villa a mitad de la montaña, a las afueras de Río Alicante. Cuando Gloria estacionó, vio que las enormes puertas principales estaban abiertas de par en par.

Apenas apagó el motor, una figura salió corriendo a su encuentro.

—¡Gloria!

La señora Mendizábal bajó los escalones a toda velocidad y se plantó frente a ella.

—¡No puedo creer que de verdad hayas venido! ¡Ese monstruo ni siquiera tuvo compasión de un niño tan pequeño! ¿Recuerdas lo que te prometí? Si te alías conmigo, te ayudaré a quedarte con toda la fortuna de los Mendizábal. Todo ese dinero te pertenece.

Los ojos de Gloria brillaron con un desprecio gélido. Cada centímetro de aquella propiedad y cada una de esas personas le provocaban un asco visceral.

Por mucho que se hubiera mentalizado durante el viaje para enfrentar aquella situación, le era físicamente imposible mantener la compostura.

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