Entrar Via

EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 663

Gloria hizo lo que le pidió, tomó las cosas y se dirigió directo a la casa de Jaime.

Media hora después, estacionó el carro en la puerta de la casa de Jaime.

Antes de que se detuviera por completo, Jaime salió corriendo de su casa y se subió al coche.

—Rápido, vamos al aeropuerto a recoger a mi papá. Anoche se me pasaron las copas y ya casi se me hace tarde.

Acababa de bañarse. Olía a jabón, pero todavía despedía un inconfundible olor a alcohol.

—¿Cuánto tomaste? —Gloria no pudo evitar fruncir el ceño.

Jaime se rascó la cabeza.

—No las conté. El caso es que cuando desperté estaba rodeado de botellas. Supongo que ahorita todavía traigo los niveles de alcohol por las nubes.

Por eso le había pedido a Gloria que lo llevara al aeropuerto.

Gloria pisó el acelerador a fondo y se dirigió directo al aeropuerto.

Acelerando a todo lo que daba, por fin llegaron justo cuando el avión aterrizó.

—Espérame aquí, voy a platicar con mi papá. Si nos arreglamos, lo llevamos juntos al hotel; si no, nos regresamos a la empresa.

Jaime se quitó el cinturón de seguridad y se bajó, advirtiéndole a Gloria:

—Por nada del mundo vayas a subir.

Gloria asintió.

—Entendido.

Ella no tenía derecho a opinar si el Grupo Larrinaga debía o no colaborar con el Grupo Mendizábal, y no iba a hacer el ridículo buscando que Mateo la mandara a volar.

Jaime se alejó con el sello oficial y los documentos, caminando con la determinación de quien va a jugárselo todo

Gloria apagó el motor, bajó un poco la ventana para dejar una rendija, ajustó el asiento para estar más cómoda y se quedó esperando en el coche.

Mientras esperaba, recordó la videollamada de hacía un rato y le mandó un mensaje a la mayordoma.

[En cuanto Lalo despierte, acuérdate de mandarme mensaje.]

La mayordoma no le contestó.

Resultaba que Alicia estaba de necia y se negaba a irse. Ella y Paulina se turnaban para cargar a Lalo, así que la mujer ni siquiera podía tomarle una foto, mucho menos contestarle la videollamada a Gloria.

Gloria esperó unos diez minutos sin recibir respuesta, pero entonces vio salir a Jaime del elevador, echando chispas del coraje.

Al pasar junto a un bote de basura, hizo pedazos los documentos y los tiró.

Ambos se subieron y cerraron las puertas. Jaime fue el primero en hablar.

—No intentes convencerme, no voy a regresar.

—Ni pensaba hacerlo, de todos modos no me harías caso.

Gloria encendió el motor y arrancó.

—Mientras lo hayas pensado bien, está bien. Pelearte con tu papá significa quedarte sin ingresos y sin dinero; en fin, se te acabó la vida de lujos.

—¡Así me toque comer pura chatarra y frijoles, no me vas a escuchar quejarme! —dijo Jaime.

—¿Y a dónde te llevo ahorita? —preguntó Gloria—. ¿A la oficina? ¿A tu casa?

Jaime cambió ligeramente de expresión.

Ya se habían peleado y él acababa de renunciar. ¿A qué iría a la empresa?

¿A su casa? ¿Acaso esa seguía siendo su casa?

Pero si no iba a la oficina ni a su casa, ¿a dónde iba a ir?

—Llévame a mi casa —dijo Jaime, ya sin tanta seguridad—. Voy a ver qué pasa en un par de días.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA