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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 153

—Estén atentos. No dejen pasar a nadie.

A Alicia se le notaba el coraje, pero no lo estaba descargando contra Gloria.

Soltó esas dos frases y se metió a la oficina del director general.

La puerta se azotó con un golpe seco.

Parecía que hasta el edificio entero había temblado.

Gloria miró la puerta cerrada, sorprendida. No solo porque Alicia no le había gritado, sino porque… rara vez la veía tan furiosa con Federico.

¿Qué había hecho?

A un lado de la puerta, el pasillo estaba tan silencioso que se oiría caer un alfiler.

Del otro lado, el pleito estaba a todo lo que daba.

Bueno, siendo exactos: Alicia estaba reclamando sola.

—¿Cómo te atreves a amenazar a Irene? ¿Cómo quieres que yo dé la cara ante los Orozco?

Federico seguía sentado detrás del escritorio, dejando que ella se desahogara.

—Federico, no puedes ser así. ¡Irene es una buena chica! Si no la valoras, bueno… pero ¿encima la tratas mal?

Alicia, ya cansada, bajó un poco el tono y cambió a un regaño más “maternal”.

Cuando Federico vio que se había calmado, habló sin prisa:

—¿Eso fue lo que ella les dijo?

—Claro que no. —Alicia, entre líneas, se ponía del lado de Irene—. Ella siempre te ha hecho caso: tú dices, ella hace. Pero los Orozco no son tontos.

Cuando Helena recibió el mensaje de Irene y dejó de meterse con Gloria, ya traía el coraje atorado.

Luego se enteró de que Irene se había disculpado con Gloria en persona y que hasta la había “hecho volver” a la empresa. En cuanto supo, le marcó a Alicia.

Querían saber qué demonios significaba eso.

—Si los Orozco tienen bronca, que vengan ellos a decírmelo.

Federico apenas movió los labios. No quería engancharse con Alicia.

Alicia se quedó sin palabras de puro coraje.

—¿Qué clase de respuesta es esa? Si el día de mañana te casas con Irene, ellos van a ser tus suegros. Aunque los Córdoba tengan más peso, no puedes andar aplastando a la gente con tu posición.

—Entonces ellos deberían pensar bien si estuvo bien, o no, usar el peso de los Orozco para pisotear a Gloria.

El rostro de Federico se endureció, frío.

Capítulo 153 1

Capítulo 153 2

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