—Yo… yo claro que estoy segura.
Lo de que Gloria estaba embarazada de Jaime ya se le había quedado grabado a Paulina.
Al oír el tono tan desconfiado de doña Valentina, Paulina le respondió como si fuera obvio:
—Si no es de Jaime, ¿de quién va a ser, entonces? ¿De mi hermano o qué?
Mientras más lo pensaba doña Valentina, más le sonaba raro.
—Estuvo casada dos años con tu hermano y nunca se embarazó. ¿Y ahora que ya se divorciaron sí?
Paulina no lo creía.
Ella sabía que, durante esos dos años de matrimonio, Gloria y Federico siempre se cuidaron.
Doña Valentina había insistido varias veces, pero Federico siempre decía que no había prisa; se notaba que ni siquiera tenía intención de tener hijos con Gloria.
¿Y ahora que ya estaban divorciados, sí? Ni al caso.
Doña Valentina lo pensó y también le hizo sentido. Suspiró.
—Voy a tantear cómo está el ambiente con la familia Granados.
La familia Córdoba y la familia Granados no traían pleito de fondo.
Solo tenían roces por trabajo; su relación siempre había estado tibia y, con los chismes de afuera, todavía peor: ambos lados se trataban con distancia.
—¡Si vas directo a hablarles de lo de Gloria, te van a mandar al diablo! —dijo Paulina.
Paulina pensó que, estuvieran o no de acuerdo con que Gloria “entrara” a esa familia, lo mínimo era que Jaime era un patán y no iba a querer hacerse responsable, eso era segurísimo.
Si ellas iban a exigirles que respondieran, aunque la familia Granados quisiera llevarla en paz, se iban a enojar.
—Primero hay que bajar la tensión entre las familias y ya luego buscamos cómo tocar el tema de Gloria —dijo doña Valentina.
Doña Valentina ya tenía en mente una buena oportunidad para matar dos pájaros de un tiro.
—Ay… ojalá Gloria no sufra tanto —suspiró Paulina.
Paulina asintió.
—Y si no se puede… pues que sufra tantito mi hermano. Total, él ha vivido demasiado a gusto.
Doña Valentina la miró.
—Con no haber terminado con Gloria, tu hermano ya empezó a sufrir. Y si encima se casa con Irene, ahí sí le va a tocar sufrir sin parar.
—Entonces, ¿vas a seguir tratando a Gloria como de la familia? —preguntó Paulina—. ¿Tú crees que algún día Gloria y mi hermano puedan volver?

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA