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Embarazada de tu rival: Ahora soy la Señora Fonseca romance Capítulo 214

Él sí era capaz de defenderse.

Una vez, cuando Isabel Fonseca la acusó falsamente de robar dinero y su padre estaba a punto de azotarla, Fabián se interpuso. Agarró el látigo, se lo arrebató con tanta fuerza que lastimó la mano de su padre, derribando una fila de jarrones de porcelana.

—Si te atreves a tocarla de nuevo, a ver cómo te va —le advirtió.

Su padre se asustó.

Desde entonces, sin importar de qué la acusara Isabel, su padre nunca más se atrevió a ponerle una mano encima.

Fue por ella que él dejó de defenderse de los abusos.

El tercer día del juicio.

Fue llamada al estrado por el licenciado Soler. Le hizo las mismas preguntas que el fiscal el primer día.

—Creo firmemente que mi esposo nunca haría nada para traicionarme —respondió ella—.

—Nuestro matrimonio está en perfectas condiciones.

Llegó el turno del fiscal.

De repente, sacó un documento y se lo entregó al juez y al jurado.

—Señora Salazar, tengo motivos para creer que está dando falso testimonio.

—Este es un informe médico suyo. Usted sufre de daño uterino que le impide concebir.

—Y el acusado, siendo el heredero de una familia tan importante, jamás aceptaría esto.

—Su relación hace tiempo que está rota.

Toda la sala estalló en murmullos.

Ella miró a la multitud, con la vista nublada. Apretó las manos con tanta fuerza que le dolió, tratando de mantener la compostura.

Pero... en ese instante sintió que toda su fuerza se desvanecía. Palideció.

La voz de Soler resonó con una objeción:

—La defensa duda de la legalidad de esta prueba. Quien está siendo juzgado es mi cliente, no su esposa. Solicito al juez que desestime las preguntas improcedentes y la evidencia del fiscal.

El juez tomó el documento y le preguntó al fiscal cómo lo había obtenido.

El fiscal no pudo explicarlo.

El juez ordenó descartar la prueba y las preguntas, indicando al jurado que lo ignoraran.

Pero el objetivo del fiscal se había cumplido.

La sospecha de que su matrimonio era un fracaso por culpa de su infertilidad ya había calado hondo en el jurado.

Había una alta probabilidad de que Fabián la hubiera traicionado y tuviera amantes.

Queriendo enmendar su error del primer día, se armó de valor y le dijo al jurado:

—Mi esposo y yo nos amamos mucho. Mi lesión fue un accidente y estoy recibiendo tratamiento médico.

No supo si logró salvar la situación antes de que el juez le pidiera retirarse.

Al bajar del estrado, Fabián la abrazó.

Su abrazo era cálido, pero ella no sintió ninguna calidez. Al ver que el jurado y Esteban los observaban, se obligó a acurrucarse en su pecho por unos segundos.

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