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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 968

—¿Esa persona se llamaba Isidora?

Sofía lo miró fijamente a los ojos.

—No.

Sebastián negó con la cabeza.

Se rascó la nuca y respondió:

—Ese nombre suena al de una mujer. La persona que me entregó el vestido era un hombre. Bastante fornido, por cierto. Lo trajo personalmente metido en una caja enorme.

Mientras recordaba el momento, Sebastián empezó a describir con gestos exagerados los gruesos brazos del hombre y cómo era un tipo lleno de músculos.

Sofía lo entendió al instante.

Al parecer, quien había contactado a Sebastián no fue la misma Isidora.

—Queda media hora y yo aún tengo que pagarte los trescientos millones. Pero, ¿cómo van a concretar el pago con el vendedor?

Sofía siguió insistiendo.

Sebastián, aunque no entendía del todo adónde quería llegar, le respondió con sinceridad:

—Me dijo que no podía venir personalmente esta vez, así que mandó a su asistente para hacer el trato conmigo. Me pidió que simplemente le transfiriera el dinero a su tarjeta.

—¿A su tarjeta?

Sofía frunció el ceño.

La familia Rojas ya estaba en la ruina total, y ni siquiera en sus mejores tiempos habrían podido sacar una tarjeta capaz de recibir un depósito de trescientos millones de golpe.

Incluso la propia Sofía, en este momento, no tenía ese nivel adquisitivo; la tarjeta que usaba era la que le había dejado su abuela.

—¿A qué hora hacen la transacción?

Volvió a preguntar, y Sebastián, ya acostumbrado a su ritmo, contestó rápido:

—En una media hora más o menos.

Miró su reloj de reojo.

—Bien, te tengo una petición un tanto atrevida.

El tono de Sofía se volvió más suave, lo que sorprendió un poco a Sebastián.

—Dime.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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