Entrar Via

ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 171

Alfonso Lozano contactó a Facundo Ruiz con el rostro ensombrecido.

—Facundo, sigo siendo accionista de Vento Corp. Si vas a traer a nuevos inversores, ¿no deberías al menos consultarme?

—Sr. Lozano, este proyecto estaba bajo su cargo. Lo que estoy haciendo es limpiando su desastre. ¿O acaso tiene una mejor solución?

—Pagar la penalización por incumplimiento.

—Ah, ¿y la empresa tiene tanto capital líquido en la cuenta? ¿O espera que todos nosotros paguemos por sus errores?

Facundo Ruiz se rio con frialdad.

—Tal vez no entiende la situación. Aunque Corporación Draconis es el accionista mayoritario de la empresa, los proyectos que usted manejó antes no tienen nada que ver conmigo. Si el Sr. Lozano puede pagar la penalización de su propio bolsillo, sus acciones no sufrirán ningún cambio.

Facundo Ruiz había calculado perfectamente su situación; sabía que en ese momento le sería imposible conseguir una suma tan grande.

La empresa acababa de salir a bolsa y los fondos ya eran escasos. Además, debido a que Santiago Torres había retirado repentinamente su inversión, ahora se encontraban en la cuerda floja y apenas lograban mantenerse a flote.

Aparte de la casa en Bahía Mansa a su nombre y unos ahorros millonarios, no le alcanzaba para pagar la exorbitante penalización.

Al ver que no respondía, Facundo Ruiz añadió:

—Sr. Lozano, piénselo. No volveré a intervenir en este asunto, pero ni se le ocurra tocar el dinero de la cuenta de la empresa. Si el Sr. Lozano realmente no tiene otra salida, en Corporación Draconis estaríamos muy dispuestos a comprar una parte de sus acciones al precio del mercado.

—¡Siga soñando! —respondió Alfonso Lozano apretando los dientes.

¿Cuánta sangre, sudor y lágrimas había invertido para crear Vento Corp?

Además, también estaba el esfuerzo de Felisa en todo eso. Si vendía las acciones, estaría tirando a la basura, con sus propias manos, el último recuerdo y vínculo que le quedaba con Felisa.

—En ese caso, le deseo suerte, Sr. Lozano.

Facundo Ruiz colgó el teléfono y miró al hombre frente a él.

—Le pido al Sr. Cordero que le ponga un poco más de presión a Alfonso Lozano. Esa es también la orden del Sr. Hernández.

...

Yahir Hernández terminó de cenar, levantó la mirada y dijo:

—Si no te gusta el estilo de la decoración, puedes contactar a una empresa de remodelación para cambiarlo.

—Está bastante bien.

Era un lujo discreto, elegante y minimalista.

Con algunos retoques, se podría cambiar completamente el ambiente.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA