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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 158

Felisa respondió con calma:

—Fue ella quien intentó agredirme primero. Lo único que hice fue empujarla. ¿Por qué tendría que pedirle disculpas yo a ella?

—Nacho, ¡mírala! Sigue con su actitud prepotente frente a ti —sollozó Vanessa, echándole más leña al fuego—. ¡No te tiene nada de respeto!

Ignacio nunca se había caracterizado por ser un hombre comprensivo, así que, sintiendo que le faltaban al respeto frente a los demás, su expresión se tornó severa al instante.

—Te ofrecí arreglar esto con una simple disculpa, pero insistes en hacer un escándalo. Ya que no sabes valorar las buenas oportunidades, encontraré la forma de hacerte entrar en razón. —Ignacio se volteó hacia el gerente—. ¡Llévensela a mi oficina!

Aún apoyada en él, Vanessa esbozó una sonrisa triunfante.

En ese momento, el gerente reconoció a Felisa.

Había sido ella quien le había arruinado un trato importante la vez pasada, haciéndole perder dinero. Sin embargo, en aquella ocasión, iba acompañada de Joaquín y Yahir Hernández...

Meterse con alguien asociado a la familia Hernández era algo que no debía tomarse a la ligera.

Además, Yahir estaba en el club esa misma noche.

¿Acaso venía buscando al señor Yahir?

Con esa sospecha en mente, el gerente se acercó a Ignacio y le susurró algo al oído.

La mirada que Ignacio le dirigía a Felisa experimentó un cambio sutil.

—¿Qué relación tiene usted con la familia Hernández?

Antes de que ella pudiera contestar, las puertas del ascensor se abrieron. Yahir y Rodrigo salieron justo a tiempo para escuchar la pregunta de Ignacio.

—Para esa pregunta, señor Casal, sería mejor que se dirigiera a mí.

Su voz no fue fuerte, pero sonó clara y magnética, haciendo eco en el estacionamiento subterráneo y calando hondo en los oídos de todos los presentes.

Con pasos amplios, Yahir se posicionó junto a Felisa, dejando clara su intención de protegerla.

Ignacio apartó a Vanessa y sonrió:

—Yahir, normalmente no te veo siendo cercano con nadie... ¿Es tu novia?

Rodrigo ya le había contado que Yahir últimamente andaba muy bien acompañado y había dejado de lado su vida monacal.

Al parecer, la chica era nada menos que aquella prometida fugitiva que le habían arreglado de palabra.

El hecho de que no solo le hubiera perdonado semejante ofensa, sino que además regresara con ella, había despertado su curiosidad por esta "mujer audaz".

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