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El Karma romance Capítulo 844

"Es cierto. Vi al repartidor subiendo las sillas y mesas una por una, y le pregunté, al parecer aún hay mucho más por venir." Informó un empleado y al escucharlo, Yago estaba más que feliz, era como si alguien le hubiera traído una almohada mientras dormía.

Aún no había contactado a alguien para causar problemas, y el restaurante de arriba ya había sufrido. Eso le ahorró una buena cantidad de dinero.

Yago llamó a Sufián y a Gabriel, y les dijo: "Vamos, subamos a ver que pasó arriba."

Sufián dudaba un poco, por eso dijo: "Eso no me parece bien."

"¿Qué tiene de malo? Como su exempleado, al verlos en problemas, ¿no deberías ir a preocuparte por ellos? Es lo más humano." Dijo Yago y llevándose a Sufián y a Gabriel, subió al piso 66 para ver la desgracia de Arlet.

Al llegar al piso sesenta y seis, vieron que estaba todo iluminado y los trabajadores estaban ocupados. En el lugar, había hombres de aspecto rudo, con moretones azules y morados en sus caras, siendo dirigidos de un lado a otro.

Yago entró al restaurante, dirigiéndose directamente hacia la barra para preguntarle a un empleado: "Oye, ¿qué pasó aquí?" Luego, al ver a Arlet, le preguntó directamente: "Señorita Sandell, ¿qué le pasó a tu restaurante?"

Arlet estaba recogiendo sus cosas, lista para irse, cuando se encontró de frente con un Yago que sonreía con malicia.

Ese tonto aún no sabía que casi se convirtió en el chivo expiatorio de alguien más. Si no fuera por su astucia y un cierto entendimiento de la situación, ya estaría acabado.

"La decoración del restaurante me parecía anticuada, por eso la destruí para remodelarla. El restaurante de señor Molina también lleva un tiempo sin cambios, ¿no te gustaría remodelarlo? Quizás, así atraigas más clientes." Sugirió Arlet y Yago se tensó, diciendo: "Ja, ja, me haces reír. ¿Cómo es que escuché que a tu restaurante lo vandalizaron? Ay, ¿quién sería tan desalmado para atacar el restaurante de la señorita Sandell? Si me entero, te aseguro que les haré pagar."

En su mente, Yago agregaba silenciosamente que les daría una recompensa.

"Señor Molina, es muy considerado. Justo esas personas están aquí, son ellos." Dijo Arlet y señaló hacia Rodrigo.

Justo media hora antes, había recibido una llamada de Maxi, citándola en ese lugar. Para Noemí, era una ocasión extremadamente feliz, pues esa era la primera vez que Maxi la invitaba sola, lo que inevitablemente la llenó de expectativas. Tal vez, aquel encuentro traería un cambio en su relación.

Maxi pasó de largo junto a ella y se sentó en el sofá, cruzando las piernas, con una mirada seria.

Noemí se acercó nerviosa, con un rubor y una expresión tímida en su rostro, dijo: "Te preparé tu café negro favorito."

Maxi la ignoró completamente, sin siquiera mirar el café que sostenía en sus manos.

Su indiferencia enfrió el ardiente corazón de Noemí.

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