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El Karma romance Capítulo 822

Reflexionando sobre lo que había dicho Noemí, si Maxi tuviera una novia con menos confianza, esta ya estaría sospechando de él, pues aunque supiera cuál era su intención, la semilla de la duda ya estaría plantada en el fondo de su corazón, solo esperando que las cosas se acumularan hasta explotar al final.

No era necesario preguntar por qué Arlet lo sabía tan bien.

¿No era eso lo que siempre escribían en las novelas y mostraban en las telenovelas?

Era en esos momentos cuando el dicho "los involucrados se pierden y los espectadores ven claro" cobraba sentido.

Arlet dijo con una sonrisa: "Su relación es realmente buena, después de tantos años, él aún recuerda que te gusta el pastel de mousse."

Noemí sonrió tiernamente, aunque por dentro se sentía morir.

¡Caray, qué pasa! ¿No debería estar enojada? ¿Por qué sonreía tan feliz?

No, esa sonrisa definitivamente era forzada.

"Deja de bromear, esto es lo que te gusta comer, ¿no?" Le dijo Maxi a Arlet y la sonrisa en el rostro de Noemí se congeló.

Arlet no la contradecía, pero Maxi sí que le dio en el clavo.

Arlet echó un vistazo a Noemí y suspiró interiormente; empezó a sentir lástima por la pobre chica, ¿cómo era que le gustaba ese hombre tan directo?

Viendo a los dos coquetear, Noemí ya no pudo quedarse más y, después de decir unas palabras apresuradamente, se fue.

Mirando su figura alejarse, Arlet, con un gesto perezoso y seductor, se apoyó en la valla, giró la cabeza y miró a Maxi con una sonrisa maliciosa.

El corazón de Maxi comenzó a latir fuertemente bajo su mirada.

"Amigos de la infancia, eh." Arlet habló con un tono embriagador y perezoso.

Maxi, apoyándose con una mano en la valla, pasó su larga mano por la mejilla de ella, deteniéndose finalmente en esos labios rojos y voluptuosos, y con una voz profunda, dijo: "Si ser compañeros de clase cuenta como amigos de la infancia, entonces ella también es amiga de la infancia de tu hermano Erik."

Arlet se estremeció al escuchar eso.

"¿Y qué más te dijo?" Preguntó alguien.

"No mucho. Solo hablamos sobre cosas triviales." Dijo Noemí y tomó un sorbo de champagne, sintiendo solo amargura. Ella había inventado eso apoyándose en lo que sabía de la señorita Sandell, pues en ningún momento de su conversación ellas habían abordado tales temas, pero Noemí tenía la intención de que los demás malinterpretaran a Arlet y al parecer lo había conseguido, pues a continuación los comentarios no se hicieron esperar.

"¡Ella está presumiendo!" Alguien señaló las malas intenciones de Arlet y Noemí sonrió despreocupadamente cuando dijo: "Quizás."

"Definitivamente. Ella estudió diseño de moda, por lo que definitivamente tiene habilidad para dibujar, pero tocar el piano es otra historia, pues aprender a tocarlo bien no es algo que se logre de la noche a la mañana. Ella solía vivir en un barrio pobre en Valle Oriente, ¿dónde habría tenido la oportunidad de aprender?" Comentó una de las chicas.

"Ja, ya que se atreve a presumir, que lo haga por todo lo alto." Dijo alguien con los ojos entrecerrados, llenos de cálculo.

Noemí observó cómo el grupo comenzó a discutir y con una leve sonrisa en sus labios, su mirada inadvertidamente se desvió hacia Arlet, justo a tiempo para ver a los dos susurrándose íntimamente.

Noemí entrecerró los ojos y retiró la mirada.

No necesita actuar personalmente, ya que otros lo harán por ella y eso estaba bien.

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