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El Karma romance Capítulo 821

Maxi soltó una sonrisa resignada y sus ojos estaban llenos de cariño, mientras tomaba un pedazo de guanábana y decía: "Aquí tienes."

Noemí quedó petrificada por la sorpresa.

¿Cómo podía ser así?

Y entonces, algo aún más inaceptable sucedió.

“Maxi, yo quería piña, ¿por qué me das guanábana?” Cuestiono Arlet y le dio una palmada en el hombro con fuerza, sin ninguna delicadeza, era totalmente genuina.

Maxi se mostró resignado cuando preguntó: "¿Esto no es una piña perfumada?"

Ni él estaba seguro de cuál era la piña, además, estaba confundido sobre hasta cuándo seguiría jugando ella.

Arlet abrió la boca, esperando ser alimentada y Maxi suspiró aliviado, al fin no se había equivocado.

Observando sus mejillas infladas, moviéndose de arriba a abajo, parecía un hámster glotón, y al verla sus profundos ojos brillaban llenos de ternura.

“Quiero un postre.” Dijo Arlet.

“Claro, ya te lo traigo.” Comentó Maxi mientras pellizcaba suavemente sus regordetas mejillas y, bajo la mirada fulminante de Arlet, se alejó satisfecho.

Tan pronto como él se fue, Arlet miró a Noemí con una sonrisa traviesa y una sombra de triunfo en su mirada, luego le guiñó un ojo y dijo: “¿Viste? Si le digo que vaya al este, no se atrevería a ir al oeste.”

Noemí temblaba por dentro, con su corazón lleno de dolor, pensando que el Maxi que ella conocía definitivamente no era así.

Maxi era orgulloso, distante y frío con los demás...

¿Por qué había cambiado tanto?

Esa era la impresión que Noemí tenía de Arlet después de conocerla.

"¿A quién mandarán a volar?" Maxi llegó con un plato, lleno de pequeños pasteles, todos del gusto favorito de Arlet.

“Estaba enseñándole a la señorita Noemí que si su novio es un tacaño, entonces que lo mande a volar.” Repitió Arlet y Maxi, con una sonrisa maliciosa en su rostro serio, asintió: “Anjá, tienes razón.”

“Últimamente he estado corta de dinero.” Dijo Arlet y apoyó su barbilla en sus manos, con sus hermosos ojos parpadeando hacia él y sus largas pestañas moviéndose ligeramente, como diciendo 'si no das dinero, vete'.

“Luego le pediré a alguien que te traiga una tarjeta y compras lo que quieras, no te apenes en gastar.”

Noemí no pudo soportarlo más, pues esos montones de muestras de afecto la golpeaban, haciéndola querer vomitar.

Quería irse, pero no podía dejar a Maxi y cuando su mirada cayó en el pastel de mousse en el plato, dijo sonriendo: “Maxi, aún recuerdas que me gusta el pastel de mousse.”

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