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El Karma romance Capítulo 804

¡Estaba loca!

Arlet le echó una mirada y volvió a su trabajo, ya que en ese momento estaba exprimiendo unas naranjas para hacer jugo, además, con el restaurante tan ocupado, no tenía tiempo para lidiar con las quejas de aquella mujer.

Raquel, al ver que era ignorada, frunció el ceño y se volteó hacia un mesero gritando: “¡Mesero!”

El mesero más cercano se acercó de inmediato y sonriendo, le preguntó: “Buenas, señorita, ¿en qué puedo ayudarle?”

“¿Quién es el encargado de aquí?” Preguntó Raquel y el mesero señaló hacia una mujer de unos treinta años que estaba tomando la orden de unos clientes no muy lejos.

“Llámala.” Ordenó Raquel y el mesero corrió hacia la encargada, le dijo algo y pronto, la encargada del restaurante se acercó y sonriendo, preguntó: “Señorita, ¿en qué puedo ayudarle?”

Raquel señaló a Arlet y dijo: “Quiero presentar una queja sobre ella.”

Al escuchar su petición tanto la encargada como el mesero se quedaron sin palabras.

Después de unos segundos, la encargada sonrió y dijo: “Señorita, eso está fuera de mi alcance.”

Esa era la verdad, pero al oído de Raquel, sonó como si estuvieran protegiendo a Arlet.

La encargada se dijo a sí misma: “Ella es la dueña, yo realmente no puedo hacer nada al respecto.”

Raquel no se enojó con la encargada, sino que, con voz suave y gentil, dijo: “Si tú no puedes, entonces llama a tu gerente. Él debería poder hacer algo.”

La encargada pensó: “No, él tampoco puede.”

Inconscientemente, la encargada miró hacia Arlet, quien asintió con la cabeza, y de inmediato sacó su radio para llamar al gerente.

El gerente Guillermo, al oír que un cliente quería hacer una queja, llegó corriendo y preguntó con una sonrisa: “Señorita, ¿qué ha pasado?”

Raquel señaló a Arlet y dijo: “Quiero quejarme de ella. ¿Qué pasa con su personal? Quería pedir una copa de vino y la llamé varias veces, pero ella hizo como si no escuchara nada. ¿No es eso una falta de respeto hacia los clientes?”

Raquel, como si hubiera encontrado un punto débil, le dijo a Guillermo: “¿Ves? ¿Ves lo despectiva que es? Gerente, ¿cómo va a manejar esto?”

Arlet se lavó las manos lentamente, luego se las secó y levantando la cabeza, su sombría mirada se fijó en ella, soltando fríamente una palabra: “¡Escandalosa!”

“Tú…” Raquel no pudo terminar de hablar porque Arlet la interrumpió diciendo: “Háganme el favor de pagar su cuenta y luego desaparezcan de aquí.”

Raquel soltó una risa burlona y acto seguido dijo: “¿Quién te crees? Solo eres una empleada, no tienes el derecho de echarnos.”

Isabel, que justo regresaba del baño, escuchó eso y comentó: “Te equivocas. Ella tiene todo el derecho de echarlos.”

Yago frunció el ceño y pidió: “Llama a tu jefe.”

“Yo soy la jefa, ¿qué asunto tienen conmigo?” Preguntó Arlet y los miró divertida.

Al escucharla, ambos se quedaron boquiabiertos.

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