Arlet parecía leerle la mente y con un tono misterioso dijo: "¿Crees que no me atrevo a usar el cuchillo de verdad?"
Nina negaba con la cabeza sin parar y su rostro reflejaba un terror absoluto, pero Arlet no lo sentía genuino, pues ese miedo superficial, realmente parecía falso.
Arlet le agarró la mano, giró la cabeza hacia Rosa y le ordenó: "Apúntale justo aquí."
Rosa temblaba de miedo, típico de quien intimida al débil pero le teme al fuerte.
"Yo... yo no puedo." Tartamudeó Rosa, pero Arlet tomó el cuchillo de sus manos y le dijo: "Abre bien los ojos y mira."
Nina se dio cuenta de que no estaba jugando, y solo entonces un verdadero terror se apoderó de ella, por lo que dijo: "Yo... lo diré."
"Recuerda que esta es tu última oportunidad." Advirtió Arlet y Nina asintió con la cabeza.
Luego, Arlet arrastró una silla y se sentó con las piernas cruzadas, apoyando su barbilla en una mano y con su aguda mirada fija en la persona que estaba frente a ella. Esa intensa mirada hacía que Nina se sintiera incomodísima, pero aun así no se atrevía a rebelarse.
"Fue Salvador Galindo quien me mandó hacerlo. Le gustaba la novia del profesor Méndez y por eso quería que arruináramos su reputación en su trabajo, pues de esa manera, su novia lo dejaría y se iría con él." Confesó Nina.
Rosa y Amelia, entre otros, la miraban asombrados, ya que realmente no sabían que detrás de todo eso, se escondía tal secreto.
"Nos engañaste." Acusó Rosa con furia.
"Te considerábamos una amiga y nos traicionaste, qué triste." Se unió Amelia.
Nina les lanzó una mirada despectiva y dijo: "Dejen de hacerse las víctimas. No piensen que no sé que Salvador les ha estado dando ventajas a cambio de que acusen al profesor Méndez sin cesar. ¿Por qué creen que su familia no lo deja en paz? Para acabarlo de una vez por todas. Y tú, Amelia, has estado presionando activamente a la escuela y difundiendo rumores sobre el profesor Méndez, incluso llegaste a contratar gente para vandalizar su casa y el profesor Méndez terminó gravemente herido por esa causa. Todo eso lo hicieron ustedes. Yo solo di la idea, pero ustedes fueron mucho más crueles que yo."
"¿Las tres tuvieron algo con él?" Indagó Arlet y las tres asintieron con rostros avergonzados.
"¿Quieren recuperar esas fotos?" Preguntó Arlet y al oír eso, las tres levantaron la cabeza, mientras sus ojos brillaban con esperanza.
"¿De verdad puedes hacerlo?" Preguntó Nina con ansiedad.
"Sí, pero solo si siguen mis órdenes al pie de la letra." Respondió Arlet.
"Haremos todo lo que digas." Las tres se apresuraron a jurar su lealtad.
Arlet le devolvió el celular a Nina y le indicó: "Ahora llámalo y dile que ya descubrí lo que estaban planeando."

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