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El Karma de tu Traición romance Capítulo 1

Después de tres años, Vera Rosales volvió a ver a Axel Morales durante una cita a ciegas.

El único restaurante especializado en cocina picante recomendado por la guía Michelin tenía una decoración elegante y refinada, y la presentación de sus platillos era impecable.

No tenía el ambiente ruidoso típico de esos lugares, pero aun así el aire estaba impregnado de un aroma intenso y especiado.

Vera no comía picante, así que no había probado bocado. En su plato solo quedaba un aperitivo: una tarta de fresa a la que le había dado un pequeño mordisco.

Su cita, sentado frente a ella, disfrutaba la comida con ganas y no paraba de hablar, insistiéndole en que probara un poco.

Le aseguraba que de verdad no picaba.

Vera mantenía una expresión distante. Era de pocas palabras, así que no dijo nada y se limitó a asentir.

Tomó con los cubiertos un poco de rábano rallado de la parte superior de un platillo, cuidando que no tuviera salsa picante. Al levantar la vista, vio a Axel caminando junto a Cristina Almeida, llevando a un niño en brazos.

Iban platicando y riendo. Cristina intentó tomarlo del brazo, pero no pudo hacerlo porque Axel justo en ese momento cambió de posición para acomodar al niño.

Sin embargo, la cercanía y la naturalidad entre ellos hacían que parecieran una familia como cualquier otra.

Axel se veía mucho más maduro y serio que hace tres años, cuando salían juntos. Cristina seguía siendo alta y elegante, deslumbrante como si fuera el centro del universo.

Y su hijo, en un abrir y cerrar de ojos, ya estaba grandísimo.

El niño que Axel llevaba en brazos era un varoncito de carita pálida y tierna, que se parecía más a Cristina.

Tres años atrás, él la había dejado de la noche a la mañana. El proceso de superar esa ruptura había sido tan largo que Vera ya ni recordaba cuánto tiempo le tomó.

Pero estaba segura de que ya lo había olvidado. Al fin y al cabo, ¿quién en su sano juicio seguiría pensando en un exnovio después de tres años?

Un exnovio que la había usado como herramienta para darle celos a su verdadero amor.

Un exnovio que la engañó con esa mujer y hasta tuvo un hijo con ella.

Vera parpadeó. La luz del techo era demasiado brillante, lastimándole los ojos y dejándole una sensación seca y dolorosa.

Quiso apartar la mirada para fingir que no los había visto, pero ya era tarde. Los ojos oscuros y penetrantes de Axel se cruzaron con los suyos, y él también se quedó sorprendido al verla.

El niño en sus brazos pataleó un poco e hizo un puchero:

—Vera, él... ¿es tu novio? —preguntó Cristina con curiosidad.

Axel apretó un puño dentro del bolsillo de su pantalón; los músculos del brazo del que Cristina se aferraba estaban tensos.

Su mirada, desde el primer momento, estuvo clavada en el rostro distante y testarudo de Vera. Axel mantenía los labios apretados, sin decir una sola palabra.

El ambiente se tornó un poco tenso.

El hombre que estaba en la cita con Vera notó que algo andaba mal, se limpió la boca y tomó la iniciativa:

—¿Son amigos de Vera? Yo soy su cita de hoy. Si gustan... ¿se sientan a comer con nosotros?

Cristina se tapó la boca y soltó una risita ligera:

—Ah, es una cita a ciegas. Entonces no los interrumpimos más. Axi, vámonos. Lucas ya tiene hambre.

Axel asintió, sacó su brazo, cargó a Lucas de nuevo y, al pasar junto a Vera, ella percibió un ligero aroma a perfume.

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