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El juguete del abogado romance Capítulo 173

El amor que sintió por Cristian en un principio fue puro y sincero, casi ingenuo. Un sentimiento demasiado grande para el que no estaba capacitada.

¿Cómo pretendía amar de esa manera a alguien si ni siquiera se amaba a sí misma?

La realidad era simple y dolorosa: ella no estaba lista para amar.

Mucho menos a un hombre como él: glacial, de piedra, incapaz de entender lo que eran los sentimientos humanos.

El resultado fue el esperado: le rompió el corazón más de una vez.

—Amar de esa forma, entregarlo todo sin reservas… Ni siquiera sabía si estaba capacitada para algo así —confesó Estefanía mirando fijamente al terapeuta—. Somos demasiado distintos. Hay cosas que simplemente no puedo entender aunque lo intente; cosas que para él son normales, que las ve de una manera tan fría, mientras que para mí resultan monstruosas, imperdonables.

Suspiró dentro de sí, recordando pequeños fragmentos del pasado. Fragmentos que a la vez se hacían difusos e insignificantes.

Porque así era él y tampoco deseaba cambiarlo.

No sabía si era masoquista, pero amaba cada una de sus facetas.

El abogado impecable frente al mundo.

El hombre frío e implacable que no conocía los escrúpulos.

El dominante que la doblegaba en la cama.

El tierno que, en ocasiones insólitas, la desarmaba.

El que le mintió con descaro y el que le escupió la verdad a la cara.

Todos ellos eran Cristian.

Los amaba a todos por igual.

—Es normal que existan esas diferencias, Estefanía —le dijo el especialista, comprensivo—. Todos miramos el mundo a través de nuestros propios lentes, moldeados por nuestras vivencias. Esa diversidad es, en parte, lo que nos atrae del otro y lo que vuelve la vida interesante.

Ella asintió, tratando de contener las lágrimas.

—Tengo miedo de perderme otra vez… —se le quebró la voz sin que pudiera evitarlo—. Recién… recién empiezo a recomponerme.

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