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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 732

Además, en el fondo, Vanesa no quería que Fabio se acercara demasiado a Paz.

Temía que algo saliera mal.

A Fabio no le sorprendió la respuesta de Vanesa; era lo lógico.

Él no insistió.

Poco después, el doctor sacó a Paz.

Vanesa se apresuró a seguirlos y acompañó a Paz hasta la habitación.

Fabio no entró con ellas, sino que se dirigió hacia donde estaba el doctor.

Al verlo, el doctor se quedó de una pieza: —Señor Serrano...

Con el trending topic y los chismes circulando por todas partes, era imposible que el doctor no reconociera a Fabio.

Por lo tanto, la situación resultaba un tanto incómoda.

Fabio bajó la mirada hacia él y le dijo: —Solo quería preguntarle por el estado de Paz.

La presencia que imponía Fabio era tan abrumadora que resultaba imposible no sentirse intimidado.

Ante esa circunstancia, el doctor se obligó a mantener la calma y asintió: —Dígame.

—¿A las cuántas semanas nació? —preguntó Fabio de manera casual, como si fuera una simple charla.

El doctor hizo una pausa antes de responder: —El expediente indica que nació en la semana treinta y dos, con desarrollo cardiopulmonar incompleto y múltiples complicaciones.

Al escuchar la respuesta, Fabio bajó la mirada.

¿Tanta coincidencia?

La hija de Vanesa, su propia hija, también había nacido en la semana treinta y dos.

—¿No nació en este hospital? —continuó indagando Fabio.

El doctor negó con la cabeza: —No.

—Eso mismo nos resultó extraño, no existe ningún historial quirúrgico —frunció el ceño el doctor—. Justamente por eso, la segunda cirugía de tórax representó un riesgo y una dificultad enormes.

Acto seguido, el doctor mencionó por voluntad propia el asunto del tipo de sangre de Paz.

—El tipo de sangre de la niña es extremadamente raro, así que conseguir reservas siempre es un gran problema. Cuando la trajeron de emergencia, todo el personal estaba con los nervios de punta.

—Pero afortunadamente, todo salió bien.

Aun recordando los hechos, el doctor sentía escalofríos.

—¿Las próximas cirugías representan un gran riesgo? —preguntó Fabio con voz profunda.

—Sí —respondió el doctor sin rodeos—. Si la realiza nuestro equipo, el riesgo es elevado. Pero si logramos que el profesor Éxers y su equipo se encarguen, el peligro se reduciría al mínimo. El problema es que no tenemos forma de contactar al profesor Éxers.

Fabio no dijo nada.

Ese hombre, Éxers, era todo un misterio, jamás daba la cara ante los medios.

Cada vez que operaba iba completamente cubierto, por lo que intentar reconocerlo era una tarea titánica.

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