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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 4

Cuando se casó con Fabio, él le había prohibido rotundamente trabajar.

Según él, que la señora Serrano saliera a buscar empleo era una humillación que no estaba dispuesto a tolerar.-

Como estaba perdidamente enamorada y había luchado tanto para casarse con él, apenas se graduó, Vanesa decidió renunciar a todo su equipo de trabajo.

A lo largo de los años, Dante la había buscado en incontables ocasiones, pero ella siempre lo rechazaba por complacer a Fabio.

En aquel entonces, Vanesa se convenció de que, aunque su boda había sido un arreglo para traerle buena suerte a la familia Serrano y no había amor de por medio, con el tiempo lograría enamorarlo.

Creyó que entregándole el corazón, él le correspondería.

Ahora se daba cuenta de que en un matrimonio no bastaba con el esfuerzo de uno solo.

Incluso estando embarazada, al único bebé que Fabio le iba a importar sería al de la otra mujer.

Su voz sonó suave, pero asombrosamente nítida en el silencio de la noche.

—Dante, ¿puedes darme tres meses? Tengo unos asuntos importantes que resolver aquí. En tres meses te doy una respuesta definitiva —dijo Vanesa, respirando hondo y marcando cada palabra.

—¡Excelente noticia! Esperaré tu llamada —respondió Dante, lleno de entusiasmo.

—Hecho —confirmó ella.

Vanesa colgó y se quedó mirando al vacío a través del inmenso ventanal de la habitación.

Sintió, con una dolorosa certeza, que sus siete años de matrimonio estaban a punto de llegar a su fin.

Pasaron las horas de la madrugada hasta que, agotada, logró conciliar el sueño apoyada contra la cabecera de la cama.

...

A las seis de la mañana.

Vanesa despertó sobresaltada.

Con los ojos hinchados por el llanto, estiró la mano para revisar la hora en su celular, pero se encontró de frente con una notificación explosiva.

#Giselle Rivas, ¿embarazada? El presidente del Grupo Salazar la acompaña en todo momento#

Vanesa se quedó paralizada un segundo antes de abrir la noticia por puro instinto.

El titular era la tendencia número uno, marcado con el ícono rojo de "¡Exclusiva!".

En el video, se veía a Fabio sosteniendo protectoramente a una mujer, un abrigo negro la cubría por completo, pero dejaba a la vista un brazo de piel radiante, adornado con una delicada pulsera.

Y la hora de grabación del video coincidía exactamente con el momento en que Fabio había salido corriendo de la casa la noche anterior.

Resultó que Fabio solo le había dado largas.

El Amor Eterno estaba reservado exclusivamente para Giselle; Vanesa, al final del día, no era digna de recibirlo.

Aplastada por la avalancha de emociones, Vanesa apenas podía respirar.

Sentía que el inmenso amor que le tenía a Fabio estaba siendo arrancado a pedazos, dejándola en carne viva.

Enfrentarse a la cruda verdad la llenó de un pánico desgarrador.

Hasta le sudaban las manos del puro terror emocional.

De repente, la puerta de la habitación se abrió de golpe.

Fabio entró y Vanesa clavó sus ojos en él.

Lucía agotado, era evidente que no había dormido en toda la noche, y traía impregnado el inconfundible olor a desinfectante de hospital.

Vanesa se puso de pie por puro reflejo, pero esta vez no hizo el ademán de tomarle el saco como solía hacerlo.

—¿Por qué llegas hasta ahora? —preguntó Vanesa. Por primera vez en siete años, su voz sonaba a exigencia.

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