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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 1081

Antes, bajo los efectos de la droga, Vanesa realmente creía estar viendo sombras e imágenes espantosas, lo daba por hecho.

Todo era producto de una profunda sugestión psicológica.

Pero ahora, para Vanesa, toda esa actuación resultaba casi ridícula.

Porque en este momento estaba más lúcida que nunca.

Solo estaba esperando el momento de atraparla, actuando para que la señora Celia creyera que todo seguía su curso.

—Trate de relajarse. Voy a traerle su medicina para calmar los nervios —dijo Celia, intentando consolar a Vanesa.

Vanesa no se negó.

Esa "medicina" no era otra cosa que las pastillas para los nervios que había estado tomando anteriormente.

En realidad, Vanesa ya las había dejado.

Había comenzado a tomarlas precisamente por las constantes alucinaciones.

Sebastián Lema ya le había advertido que esos medicamentos solo potenciaban sus visiones.

Lejos de calmarla, hacían que sus noches fueran una verdadera tortura.

Por eso, al principio, cuando Vanesa no podía dormir, el medicamento parecía funcionar.

En aquel entonces, la dosis que Celia ponía en la leche no era tan alta, pero con el tiempo, la pastilla dejó de hacer efecto.

No fue hasta que se topó con Fabio y dejó de tomar la medicina que Vanesa comenzó a recuperar la paz.

De repente, el mero pensamiento en Fabio la sumió en un silencio aún más profundo.

Dejó de hablar.

Esa misma emoción de fastidio y contradicción volvía a apoderarse de ella.

Solo pensar en Fabio la hacía sentir incómoda.

Para entonces, la señora Celia ya había vuelto con los supuestos tranquilizantes.

Y, convenientemente, también traía un vaso de agua.

Era evidente que su intención era quedarse allí parada hasta ver cómo Vanesa se tomaba las pastillas.

Por lo general, Vanesa tenía un temperamento bastante dócil, probablemente forjado tras los años vividos en la familia Serrano.

Rara vez se enfadaba o le respondía mal a alguien.

Pero ahora, sentirse acorralada por la insistencia de Celia, sumado al mal humor que le generaba el solo pensar en Fabio, colmó su paciencia.

Al final, Vanesa miró a la señora Celia con frialdad.

—Señora Celia, ¿acaso se va a quedar ahí parada esperando a que me tome la medicina? —preguntó Vanesa con un tono helado.

Capítulo 1081 1

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