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El Heredero del Arrogante Millonario romance Capítulo 101

Davinna reaccionó antes de pensar.

Le dio un golpe con la palma abierta en medio del pecho.

—¡Eres un imbécil! —soltó, todavía con el corazón golpeándole con fuerza después del susto—. ¿Qué demonios te pasa? ¡Casi me matas del susto!

Matthias apenas se movió por el golpe. La sonrisa que tenía en los labios se ensanchó mientras la veía enfadarse y Sicario, completamente ajeno a que segundos antes había intentado lanzarse sobre su dueño, aprovechó la discusión para ir por la comida en la mesa.

Davinna levantó nuevamente la mano con la evidente intención de golpearlo otra vez, pero se detuvo al ver sus propios dedos. Había una mancha roja sobre ellos. Bajó lentamente la mirada hacia el pecho de Matthias y entonces reparó realmente en el estado de su ropa. La chaqueta negra disimulaba parte del desastre, pero la camisa no. Había sangre sobre el cuello, en uno de los costados y también cerca de una manga. La molestia desapareció de su rostro con tanta rapidez que Matthias tuvo que contener una sonrisa.

—¿Eso es sangre? —preguntó ella, acercándose nuevamente sin darse cuenta de que acababa de olvidar por completo su enojo.

—Sí.

Davinna levantó inmediatamente los ojos hacia él.

—¿Es tuya?

Matthias bajó la mirada hacia su ropa como si recién entonces recordara su estado.

—La mayoría no.

—¿La mayoría? —repitió Davinna, horrorizada por la respuesta—. ¿Qué significa la mayoría?

No esperó a que contestara. Sus manos comenzaron a recorrerlo buscando alguna herida.

Apartó ligeramente la chaqueta, revisó la camisa, después subió hacia su cuello y terminó sujetándole el rostro para observar el pequeño corte junto a su ceja. Matthias se quedó completamente quieto. Podría haberle dicho desde el principio que no tenía nada importante, pero entonces ella habría dejado de tocarlo, y estaba disfrutando demasiado de la preocupación que veía en sus ojos como para arruinarla.

—Tienes un corte en la ceja.

Davinna bajó nuevamente las manos. Revisó sus brazos y terminó sujetándole una muñeca al descubrir los nudillos lastimados.

—¿Te dispararon? ¿Te apuñalaron?

Él negó con la cabeza. Ella levantó la mirada con irritación.

—¿Entonces puedes decirme por qué pareces haber salido de una carnicería?

—No moriré desangrado si es lo que piensas. No es nada.

Davinna lo miró nuevamete enojada. Deseanso enterrar el tendor que dejó en la encimera sobre la herida para que sangrara con provecho.

—Hace treinta segundos estabas preocupada por mí.

Aquello consiguió que Davinna se diera cuenta de lo que estaba haciendo. Soltó inmediatamente su muñeca y retrocedió un paso. Matthias casi lamentó verla alejarse.

—No estaba preocupada. Solo estaba comprobando que no fueras a desangrarte en la cocina.

Matthias miró alrededor.

—Qué considerada.

Davinna abrió la boca para responderle, pero entonces algo pareció atravesar sus pensamientos. Su expresión cambió lentamente mientras volvía a observarlo. El traje. La hora. Matthias allí. La sangre.

Aquella noche.

Su boda.

El pensamiento le provocó una sensación desagradable en el estómago que no quiso examinar demasiado. Durante todo el día había hecho cuanto pudo por no imaginar lo que estaría ocurriendo lejos de aquella casa. No había querido pensar en Bianca vestida de blanco, en Matthias esperándola frente a un altar ni mucho menos en el momento en que él colocaría un anillo en la mano de la hija de Salvatore Vitale.

Y ahora estaba allí.

—¿Qué haces aquí? —preguntó finalmente.

Matthias arqueó una ceja.

—¿Dónde más podría estar?

Davinna lo miró como si la respuesta fuera demasiado evidente.

—No sé, Matthias. ¿En tu noche de bodas, probablemente?

La expresión de Matthias cambió apenas.

—Eso espero tener.

Davinna sintió que el calor le subía inmediatamente al rostro.

—Eres un hijo de...

—No hubo boda.

Las palabras consiguieron detenerla.

Davinna permaneció inmóvil.

—¿Qué? —preguntó apretando después los labios.

Matthias perdió la sonrisa.

—Los Vitale participaron en la muerte de Leonel. La boda nunca fue lo que parecía.

Davinna bajó lentamente los ojos hacia la sangre de su camisa.

Algo dentro de ella comprendió antes de que Matthias terminara de hablar.

—Bianca está muerta —mencionó Davinna.

No fue una pregunta.

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