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El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra romance Capítulo 356

El fuego de la furia no duró.

Se consumió a sí mismo, dejando tras de sí no cenizas, sino hielo.

El shock se desvaneció. El dolor se solidificó.

Lo que quedó fue una calma.

Una calma aterradora, antinatural. La calma del epicentro de un terremoto.

Alejandra se enderezó.

Su respiración, antes agitada, se volvió lenta y regular.

Sus manos, que habían estado temblando, se quedaron quietas.

La víctima se había ido.

La estratega había vuelto.

Con una precisión clínica, se acercó a la mesa.

No miró las fotos del accidente. Eran irrelevantes.

Tomó la nota del forense y la leyó de nuevo. Memorizó el nombre: "Dr. Elías Benítez".

Memorizó el compuesto químico: "Cloruro de potasio".

Memorizó la frase: "Orden administrativa".

Luego, tomó el informe oficial. Buscó la firma al final. La firma del director del hospital que había autorizado el encubrimiento.

Dr. Fausto Luján.

Los nombres eran piezas en un tablero. Y ella acababa de entender el juego.

Con cuidado, volvió a meter todos los documentos en la carpeta. La cerró.

Se quitó los guantes de látex y los tiró a la basura.

Esta ya no era su batalla. No sola.

Necesitaba un arma. Una herramienta. Un peón con poder.

Y solo había uno.

Sacó su teléfono personal. El que Ricardo le había dado.

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