La mañana siguiente, la tormenta de burlas en las redes sociales seguía en su apogeo.
#YoNoTeCreoNatalia seguía siendo tendencia número uno.
Los programas matutinos de chismes se daban un festín, analizando cada gesto, cada lágrima de la entrevista de Natalia.
Ella, encerrada en la suite de un hotel que ya no podía pagar, observaba su crucifixión digital, actualizando la pantalla de su teléfono con una obsesión masoquista.
Esperaba una llamada. La de Ricardo.
Esperaba que él, al verse atacado, la llamara para planear una estrategia conjunta, para defenderse.
La llamada nunca llegó.
En su lugar, a las nueve de la mañana en punto, llegó un correo electrónico.
No era para ella. Fue enviado simultáneamente a todas las redacciones de noticias del país.
Desde la cuenta oficial de "Prensa - Grupo Estevez".
El asunto era escueto: "Comunicado Oficial".
En el interior, no había una larga explicación. No había una defensa apasionada. No había un ataque directo.
Había una sola hoja. Un documento con el membrete del bufete de abogados más caro y temido de México: "Vega, Serra y Asociados".
El texto era una obra maestra de la aniquilación corporativa.
Frío. Distante. Letal.
Tenía menos de cincuenta palabras.
"A quien corresponda:
Con respecto a las recientes y desafortunadas declaraciones públicas emitidas por la señorita Natalia Fuentes, nuestro cliente, el señor Ricardo Estevez, ha decidido no emitir comentarios sobre las evidentes falsedades pronunciadas por una persona en un claro estado de desesperación.
El señor Estevez considera que su historial y carácter hablan por sí mismos y no se prestará a un circo mediático que solo busca difamar su buen nombre.
Este será el único y último pronunciamiento público del señor Estevez y de Grupo Estevez sobre este lamentable asunto.
Cualquier futura declaración difamatoria será respondida con todo el peso de la ley".

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra
Hasta ahora esta muy interesante...