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El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra romance Capítulo 328

Natalia salió del tratamiento facial sintiéndose renovada, intocable.

Flotaba por los pasillos de mármol del spa, una diosa envuelta en una bata de seda.

En el vestidor, mientras se admiraba en el espejo, notó que su teléfono, sobre el tocador de ónix, vibraba sin parar.

Una sonrisa perezosa se dibujó en su rostro.

—Deben ser las felicitaciones por la boda —le dijo a su reflejo.

Tomó el teléfono.

Y el mundo se detuvo.

La pantalla de bloqueo era un muro de notificaciones, un torrente de odio y burla.

Titulares de periódicos digitales. Menciones en Twitter. Cientos de mensajes directos en Instagram.

Y en el centro de todo, esa foto.

La foto.

Su prótesis. Su secreto más oscuro, expuesto a la luz más brillante.

El teléfono se le resbaló de los dedos y cayó sobre la alfombra con un golpe sordo.

Se quedó mirando su propio reflejo, pero ya no veía a una diosa.

Veía a una impostora desnuda.

El pánico, frío y afilado, le atravesó el pecho.

Necesitaba a Ricardo. Él lo arreglaría. Siempre lo arreglaba.

Marcó su número, sus dedos temblorosos apenas acertando con los botones.

La llamada se fue directamente al buzón de voz.

Lo intentó de nuevo. Y de nuevo.

Buzón de voz.

La primera columna de su mundo acababa de derrumbarse.

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