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El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra romance Capítulo 326

El sol se ponía sobre la ciudad, pintando el cielo de tonos anaranjados y violetas.

Pero Ricardo Estevez no estaba en su torre de cristal.

Estaba en una oficina anónima en un edificio discreto de la colonia Anzures.

No había logotipos de Grupo Estevez en la puerta. No había mármol en el suelo.

Era una oficina segura, un lugar para las conversaciones que no podían ocurrir en el mundo oficial.

Frente a él, sentado en una silla de metal, estaba un hombre de mediana edad con un rostro olvidable y una mirada que lo veía todo.

Era Marcos, su investigador privado de confianza. El hombre que encontraba los secretos que el dinero no siempre podía comprar.

Sobre la mesa de madera laminada, entre ellos, había un sobre de manila.

Ricardo lo abrió.

Dentro, había dos cosas.

La primera era una impresión de alta calidad de la foto que él mismo había tomado con su celular en el vestidor de Natalia.

La prótesis de silicona, en toda su gloria pálida y obscena.

La segunda era un informe mecanografiado, sin firma, sin membrete.

Detallaba, con una precisión clínica, las inconsistencias del "embarazo" de Natalia Fuentes.

Las fechas que no cuadraban. Las visitas canceladas al obstetra. El testimonio anónimo de una ex asistente que había sido despedida por "hacer demasiadas preguntas".

Era un caso perfecto. Una bomba de tiempo.

Ricardo empujó el sobre hacia Marcos.

—Quiero que esto llegue al bloguero de chismes más despiadado que conozca —dijo, su voz era un susurro frío.

No quería usar a la prensa seria. Eso sería torpe, dejaría huellas.

Necesitaba un arma diferente. Un arma sucia.

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